El mexicano Saúl “Canelo” Álvarez (39-0-1, 29 KOs) derrotará al estadounidense Shane “Sugar” Mosley (46-7-1, 39 KOs) en la pelea que sostendrán por el título superwelter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el 5 de mayo en el MGM Grand de Las Vegas.

No he descubierto nada alucinante. La carrera de Canelo ha sido muy bien dosificada por sus promotores y dudo que a esta altura se arriesguen a colocarle contra un adversario que pueda frenar su veloz progresión.

A los 21 años el azteca pinta para ser la próxima gran estrella del boxeo mundial. Tiene talento, movilidad, pegada, inteligencia, picardía y resistencia. En fin, casi todos los atributos necesarios para triunfar.

Ya lo dijo Oscar de La Hoya, varias veces campeón mundial y hoy promotor: “A la edad que tiene (21 años) va muy avanzado. Obviamente más avanzado si lo comparo a los mejores del mundo a su edad”, dijo De La Hoya. “El Canelo va en muy buen camino. Está aprendiendo

muy rápidamente”.

Pero vísteme despacio que voy de prisa. Está claro su manager Chepo Reynoso. Sabe que su discípulo necesita pulir detalles si realmente quiere convertirse en leyenda, de ahí que no lo haya expuesto hasta ahora contra un peleador de la entidad de Sugar Mosley.

Reynoso accedió a este encuentro porque Mosley tiene una trayectoria respetada y admirada. Y también por el hecho de que no sea la sombra de lo que fue en el pasado.

Dicha estrategia ha dejado abierto el resquicio para que muchos fanáticos duden de la real calidad del Canelo. Simplemente argumentan que sus estadísticas están infladas gracias a los “bultos” que ha enfrentado.

Más allá del talento de aquel, hay que analizar los hechos con sangre fría. La diferencia de edad de uno y otro aparenta ser un abismo demasiado oscuro y profundo para el veteranísimo Mosley, quien en septiembre próximo cumplirá 41 años.

Si Canelo mantiene el ataque constante, utiliza combinaciones y no golpes aislados seguramente preocupara muchísimo a Sugar. Éste tomará precauciones para no ser noqueado, algo que nadie ha podido hacer, y no será tan puntilloso en el ataque.

No obstante, menospreciar a Mosley, que se mantuvo invicto de 1993 hasta 2002, puede ser fatal para Canelo. Y por ello le doy el beneficio de la duda. Diecinueve años sobre el encordado son suficientes para enredarle la pita a cualquiera.

Además, no es secreto que la defensa del mexicano es de mala a desastrosa. Y si no llegara a tomar la iniciativa seguramente le costará evadir a un hombre sumamente habilidoso y que ha contendido contra los mejores púgiles de los 90 y la última década.

Para aspirar Sugar tendrá que mostrar su mejor versión sobre el ring. Él lució mal en sus últimas derrotas frente al filipino Manny Pacquiao y el estadounidense Floyd Mayweather.

Ahí está otras de las razones de que medios, apuestas y fanaticada favorezcan al Canelo. Mosley despejó cualquier duda al respecto cuando dijo “le corresponde a la gente si quieren creer en mí cuando digo que estoy en mejor forma que en combates previos. Me siento muy confiado en que puedo resistir cualquier cosa que él intente contra mí”.

El factor motivación favorece al estadounidense. Debe saber que este será posiblemente su último gran combate, aunque se empeñe en decir lo contrario. “Estoy hambriento y realmente quiero probarlo”, dijo Mosley.

Digan lo que digan, creo que esta historia tiene un claro vencedor. Y ese se nombra Saúl Canelo Álvarez.

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