King Kong Ortíz obtiene salvoconducto y regresa a la jungla del boxeo -A escasos días del pleito más relevante de su carrera, el zurdo cubano Luis Ortíz recibió un mazazo en pleno rostro, al dar positivo en un sorpresivo chequeo antidopaje en Miami, que lanzó por un despeñadero todos sus sueños y esperanzas de convertirse en el primer campeón mundial pesado de la isla caribeña.

Inscrito en el Programa Boxeo Limpio (CBP, Clean Boxing Program, en inglés) del Consejo Mundial (CMB), Ortíz recibió el 21 de septiembre, en su cuartel general del sur de Florida, la inesperada visita de la Asociación Voluntaria Antidopaje (VADA), que hizo las pruebas de rigor y seis días más tarde informó que en la muestra “A” aparecieron trazos de dos sustancias prohibidas (clorotiazide e hidroclorotiazide), diuréticos que se utilizan para el tratamiento de la presión arterial.

Ante las alegaciones de Ortíz y de su grupo de trabajo que se trataba de un error -garrafal, por cierto- al no informar del la ingestión del medicamento, el CMB ordenó un protocolo de pruebas médicas y exámenes físicos antes de llegar a un resultado final, que pudo desembocar en la suspensión deportiva y en forma aleatoria en una sustancial multa económica.

Después de un profundo y exhaustivo chequeo, incluido el examen del historial médico de Ortíz, los especialistas determinaron que los medicamentos ingeridos por el gigante cubano no significaban un acto de mala fe, sino que buscaban el control de la tensión arterial, aunque no lo eximía de la violación del protocolo del CBP, lo que derivó en una multa de $ 25 mil, pero sin perjuicio de continuar su carrera, ni ser eliminado de su privilegiado tercer lugar en la clasificación del organismo.

Resuelto el engorroso y traumático asunto, los representantes de Ortíz se dieron a la tarea de buscar a la carrera un adversario, que le permitiera regresar al encordado en el menor tiempo posible, después que se fue por la borda el ansiado choque ante el estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder (38-0-0, 37 KOs), a quien disputaría el 4 de noviembre, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York, la faja pesada del Consejo Mundial.
Y en un acuerdo de última hora, tras negociaciones apresuradas, Ortíz cruzará guantes el viernes 8 de diciembre, con el supergigante de 2,01 metros, Daniel “La Montaña” Martz (16-5-1, 13 KOs), oriundo de West Virginia y con fracasos antes boxeadores de renombre como Bryant Jennings y Joseph Parker, actual monarca de la Organización Mundial (OMB), entre otros.

La cartelera, con sede en la ciudad de Hialeah, perteneciente al condado Miami-Dade, está organizada por Premier Boxing Champions (PBC) y será transmitida en cadena nacional por Fox Sports 1 y Fox Deportes.
“Estoy muy agradecido por estar de vuelta en este deporte que amo extraordinariamente”, dijo Ortíz, de 38 años y nacido en la oriental provincia de Camagüey. “Estoy deseoso de escalar el cuadrilátero, sentir la emoción de los guantes ajustados en mis muñecas y ofrecer mi talento a mis leales fanáticos que no perdieron la confianza en mí y siempre me apoyaron en estos tiempos tan difíciles”.

En su combate anterior, Ortíz anestesió en el séptimo round al británico David Allen, el 10 de diciembre del pasado año, en la Manchester Arena, de Inglaterra. Semanas después comenzó el suplicio del zurdo caribeño al sufrir una fractura en una de sus manos durante una sesión de entrenamiento. Y el calvario continuó con el positivo posterior, que dejó sin efecto el ansiado pleito ante Wilder, verdugo en el primer asalto del haitiano-canadiense Bermane “B-WARE” Stiverne, sustituto de Ortíz, el 4 de noviembre, en el propio Barclays Center, de la Ciudad de los Rascaielos
“Estamos muy contentos de que finalmente la odisea de Luis ha quedado atrás y puede retornar a la acción”, expresó Jay Jiménez, manager del isleño, al diario El Nuevo Herald. “Y que ese regreso sea en Miami, es motivo de doble satisfacción para demostrarle a los fanáticos en que condiciones se encuentra”.
Martz, de 27 años, viene de aplicar el cloroformo al su coterráneo Tim Washington, el 17 de noviembre, en el Lifestyle Pavilion, de Columbus, Ohio, en un choque pactado a seis episodios.
Tres meses antes, Martz cayó por nocaut técnico en el segundo round frente a Jennings, en la Pinnacle Bank Arena, de Lincoln, Nebraska, donde en esa fatídica fracción besó la lona en tres ocasiones, antes que el réferi Paul Parry concluyera las acciones cuando faltaban 12 segundos para el cierre del asalto.

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