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Por Mayor J. King

Miami (EEUU), 18 sep – Cuando al invicto púgil estadounidense Floyd Mayweather Jr. le ratificaron sus asesores que enfrentaría a Víctor Ortíz por la faja welter del CMB, respondió con su acostumbrada irreverencia: “Pensé que el mexicanito era más inteligente. ¿Cómo se le ocurre enfrentar al mejor boxeador del mundo?”

Hoy el escurridizo y habilidoso Mayweather aprovechó una ingenuidad de Ortíz para enviarlo a la lona por la cuenta definitiva en el cuarto asalto del combate efectuado el MGM de las Vegas, donde no demostró ser “el mejor del mundo”, pero sí le dio a su adversario una lección de malicia y experiencia.

Transcurridos dos minutos de ese fatídico asalto, Ortíz inexplicablemente pegó un cabezazo a su rival, lo que obligó al árbitro puertorriqueño Joe Cortez a sancionarlo descontándole un punto.

Lo que ocurrió a continuación dejó sorprendidos a los presentes y a los millones de televidentes, pues tras la disculpa de Ortíz, Mayweather ripostó con dos golpes que derribaron a su contrario y pusieron fin al combate.

“Hice lo que tenía que hacer”, aseguró con euforia “Money”, quien elevó a 42 los triunfos sin reveses, 26 de ellos por la vía rápida. “Siempre creo en mi talento y aunque nadie crea en mi, no tengo dudas que soy el mejor”, repitió con frenesí aún dentro del cuadrilátero.

A pesar de que no peleaba desde el 1 de mayo cuando se impuso por decisión unánime a su compatriota Shane Mosley también en Las Vegas, las casas de apuestas favorecieron ampliamente 6-1 a Mayweather, como prueba de que era considerado superior a su rival. Y también el puertorriqueño Miguel Cotto, campeón mundial welter ligero del CMB, se había inclinado por el triunfo de Mayweather, de 34 años.

“Va a ser una pelea de un solo lado”, vaticinó Cotto. “Para mí, Víctor Ortíz no tiene nada que buscar con Mayweather”.

Descendiente de mexicanos, pero nacido en Estados Unidos, Ortíz (29-3-2, 22 KOs) había refutado el favoritismo que le otorgaban a Mayweather y al mismo tiempo lo exhortaba a combatir con ética y sin bajezas.

“Tienes 41 victorias pero ninguna de esas fueron contra mí”, había dicho Ortíz y a continuación espetó. “Solo quiero pedirte una cosa: que no uses los codos y pelees limpio porque todos saben como peleas”.

Convertido en flamante campeón, Mayweather ignoró todas las críticas: “Dicen que soy un boxeador sucio. El boxeo es un deporte sucio. Cuando estás en un deporte sucio si no te preparas, sales lastimado”.

Abrumado por la experiencia y recursos de Mayweather, Ortíz, de 24 años, olvidó uno de los principios elementales del pugilismo: “No bajar jamás la guardia”. Un error que nunca olvidará.

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