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  Para Manny Pacquio hay cuatro hombres que tienen un significado especial en la preparación y en los triunfos de su carrera: el entrenador Freddie Roach y los “sparrings” David Rodela, Ray Beltrán y Jamie Kavanagh. Roach, quien no deja nada a la improvisación, es el artífice de los detalles, mientras los “aguantagolpes” Rodela, Beltrán y Kavanagh le permiten al fenómeno filipino pulir cada aspecto técnico-táctico y cumplir los objetivos del entrenamiento.

Aunque otros “sparrings” son objeto de burlas y se minimiza su indispensable labor, para Pacquiao (también para Roach) estos tres hombres son puntales en cada una de sus victorias y así lo reconoce con palabras y acciones. Con características diferentes, sus aportes también van dirigidos hacia ángulos diversos de Pacman. El trabajo de Rodela está encaminado a trabajar en la intensidad y desarrollar la capacidad de recuperación. Beltrán propicia fuerza y poder físico en el golpeo de contraataque, en tanto Kavanagh es el motor impulsor hacia la constancia en el ataque.

   Rodela, de 25 años, ha trabajado con Pacquiao desde 2004, cuando todavía era un púgil amateur e inició sus visitas al gimnasio de Wild Card Gym en Hollywood, también como pupilo del propietario Roach. Ha sufrido innumerables lesiones musculares, sangramientos por la naríz, fracturas de huesos y un sinnúmero de contusiones, pero nada lo ha hecho rendirse y abandonar su tarea, de la que está muy orgulloso.

   Quizás por su apoyo incondicional, Pacman ha sido generoso en extremo con Rodela al aportarle el pago inicial para que comprara una vivienda. “Estoy sorprendido. Solo soy su sparring. No su familia ni tiene porqué hacer eso. Ha sido muy generoso en ayudarme a adquirir mi casa”. Colaborador de muchas superestrellas del pugilismo, Rodela es pródigo en elogios hacia Pacquiao.

   “Es uno de los más grandes de todos los tiempos”, expresó Rodela, quien fue campeón amateur ligero y más tarde superpluma entre los profesionales con 15 triunfos, cinco reveses y tres empates. “Ser sparring de Pacquiao es como haberlo sido de Mohammed Alí, que es el más grande de todos. Cualquiera hubiera deseado ayudarlo en el ring y haber estado alrededor de él. Eso es lo mismo que ocurre ahora con Pacquiao”, añadió Rodela.

   Beltrán también expresó sus simpatías por Pacquiao: “Físicamente es super fuerte, muy, muy fuerte. Yo me siento como un niño que cumplió su sueño al poder ayudar a uno de los más prestigiosos púgiles en la historia del boxeo. Tengo muchas historias que contarle a mi familia, a mis amigos y a mis hijos. Trabajar con él es una de las mejores cosas que me ha sucedido nunca en mi vida”.

   “Son tres dedicados colaboradores en la preparación de Manny”, dijo Roach. “Y a pesar de sus esfuerzos y resistencia, es preciso otorgarles descansos en los entrenamientos porque Manny es incansable. Y eso sucede todos los días”.

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