No se equivocaron los entendidos que pronosticaron la victoria del
talentoso  Tim Bradley (28-0, 12 kos) sobre el cubano Joel Casamayor
(38-6-1, 22 kos), quien en el octavo asalto no resistió más los
potentes golpes de su joven rival, que lo llevó a la lona para de ese
modo sellar su triunfo y con él  retener la corona de los pesos
superligeros de la Organización Mundial de Boxeo, en el combate de
semifondo celebrado esta noche en el GMG Grand Hotel de Las Vegas.
Tras la caída el árbitro principal le hizo un conteo de protección,
pero ya todo estaba dicho, sobre el ring sólo había un hombre listo
para seguir peleando. Ya no había más que hacer y su esquina también
lo sabía.
Desde el mismo primer asalto el excampeón mundial cubano demostró no
estar al nivel de su invicto rival, quien desde el sonido de la campana
salió a buscarlo. La pelea se tornó aburrida, dada la cantidad de
amarres que el campeón olímpico de Barcelona estuvo haciendo, tanto
que el árbitro principal se vio obligado a quitarle un punto en el
cuarto round.
Casamayor estuvo lento, huidizo, evitando enfrentar a su rival y con un
boxeo lejos del nivel que lo llevó a conquistar dos cetros mundialistas
en los Estados Unidos.En el quinto cayó a la lona por un golpe a los
planos bajos y en el sexto volvió a oler la lona con un conteo más.
Realmente el púgil caribeño estaba como perdido, sin convicción de
victoria, sin fuerzas, evitando la pelea de tú a tú, y sólo tratando
de alargar el pleito en un combate que no pudo ser más deslucido.
Pobre final para el veterano boxeador cubano, que no enseñó nada,
bueno sí, demostró que ya es hora de que se retire por el bien de su
salud y también por el bien del boxeo, y más en peleas pagadas por el
respetable público.