Revés lapidario para Casamayor en Las Vegas

El cubano Joel Casamayor perdió hoy la opción de apoderarse de la
faja mundial de las 140 libras, versión de la Organización Mundial de
Boxeo (WB0), al perder por nocaut técnico cuando restaban escasos
segundos para que culminara el octavo round de su pelea con el
estadounidense Timothy Bradley en Las Vegas, Nevada.
Mucho más que eso perdió Casamayor la noche de este sábado 12 de
noviembre. Este revés parece marcar el fin de la carrera como pugilista
de primera línea de quien fuera brillante campeón olímpico de los 54
kilogramos en Barcelona 92.
Lento, fuera de distancia, con visible debilidad abdominal cuando los
ganchos de Bradley le tocaron en el quinto asalto, Casamayor se pareció
más a un saco de golpeo que a un adversario capaz de devolver de igual
a igual los golpes conectados por el rival.
Tras un pálido primer asalto, de cualquier manera dominado por
Bradley, el veterano cubano fue sucumbiendo paulatinamente más por sus
propias falencias físicas que por el real empuje de su adversario,
quien culmino su obra de demolición en el octavo asalto, cuando el
tercer hombre del ring decidió detener la acciones por el claro dominio
de Bradley sobre el cuadrilátero.
Joel Casamayor, quien estuvo a punto de perder en la pesa por una libra
de más en un primer intento, posteriormente enmendado, apenas lanzo 41
golpes contra 192 de su adversario, quien también consiguió 177
intentos de poder contra solo 33. Asi es ilusorio pretender ganar.
Con la exhibición de esta noche en Las Vegas, Casamayor lanzó un
mensaje claro al mundo del boxeo: su carrera como pugilista profesional
ha terminado. Y sería lo mejor para el cubano, porque reinventarse un
nuevo intento de regreso a los 41 años de edad puede resultar
catastrófico.
Y aunque esperada, la derrota duele profundamente para un boxeador que
en algún momento toco las estrellas y, al parecer, ve desaparecer
definitivamente todas sus posibilidades de regresar al estrellato y el
acceso a las buenas bolsas. La lógica indica el adiós definitivo,
antes de que otro talentoso en ascenso, como el Bradley de hoy, le haga
un daño irreversible para su salud, en un deporte tan exigente como el
boxeo.

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