Cotto-Margarito-pekPara nadie es un secreto que tanto el puertorriqueño Miguel Cotto (26-2-0, 29 KOs) como el mexicano Antonio Margarito (38-7-0, 27 KOs) poseen un potente gancho de derecha, y que ambos podrán demostrarlo el próximo 3 de diciembre, cuando disputen la faja superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo en el neoyorquino Madison Square Garden.

Pero para eso hay que esperar unos días, porque de momento son los ganchos verbales los que hablan sobre una rivalidad capaz de anticipar una gran pelea entre estos dos destacados pugilistas latinoamericanos.

El más letal golpe verbal de Cotto es acusar repetidamente a Margarito de utilizar vendas ilegales (endurecidas con yeso), con lo cual pone en tela de juicio toda la carrera del mexicano y lo tilda de tramposo ante la opinión pública.

Margarito responde con calma. “Voy a demostrar que soy un boxeador limpio, y le voy a volver a ganar a Cotto”. Al respecto, el azteca manifiesta no sentirse muy preocupado “por la gran preparación” que realiza su rival para el pleito del 3 de diciembre.

“No me preocupo. Yo también estoy muy bien entrenado. Y si la vez anterior estuvo bien preparado y le dí una paliza, estoy seguro que en la segunda oportunidad no ocurrirá algo diferente”, subraya Margarito.

Cotto lanza otro golpe demoledor. “Se que tiene (Margarito) un ojo muy dañado como secuela de su enfrentamiento con el filipino Manny Pacquiao. Y seré implacable. Atacaré ese punto débil sin compasión. Margarito no lo pensó dos veces para hacerme daño utilizando vendas endurecidas. Yo tampoco lo voy a pensar ni una sola vez para aprovecharme de su debilidad visual”.

El mexicano, por su parte, dice que su ojo está perfecto. “Dejaré que Cotto se haga ilusiones. Si yo sintiera algún tipo de problema, que pudiera provocar un daño mayor, garantizo que no pelearía. Y la comisión médica al otorgar la licencia para el combate demuestra que no existe nada riesgoso”.

Sobre la pelea con Pacquiao, Margarito asegura que nunca tuvo la intención de abandonar el cuadrilátero. “Yo me muero allá arriba (en el ring), como buen mexicano no me rindo y peleo hasta las últimas consecuencias”.

Cotto considera “estúpida” esa actitud. “Lo primero que hay que hacer es cuidar la salud y la vida”, precisó el peleador boricua, quien insistió en que Margarito nada tenía que hacer sobre el cuadrilátero en el último asalto de su pelea con el Pacman filipino.

“Yo defiendo a Puerto Rico cuando me meto entre las 12 cuerdas. Salgo a dar lo mejor de mí, pero siempre tengo presente que el boxeo es sólo mi trabajo, y que mucho más importantes son mis hijos, mi esposa, mi familia”

Estos ganchos verbales son un anticipo de lo que, sin dudas, será una gran disputa boxística incentivada por la tradicional rivalidad entre Puerto Rico y México. Cotto-Margarito es, desde ya, una batalla campal, en la cual el demoledor sentido de las palabras será seguido por los puñetazos sobre el encerado del Garden neoyorquino.

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