josesulaiman pikLas principales razones por las que en el boxeo es raro ver enfrentarse a los mejores contra los mejores es por cuestiones promocionales, no todos los managers y promotores están dispuestos a arriesgar los registros de sus pupilos ante una oposición decorosa y ni los organismos que rigen este deporte pueden obligarlos a que así suceda.

Es así que los famosos torneos que organiza Showtime en las categorías de peso súper medio y gallo han resultado un verdadero éxito entre los fanáticos, pues ello rompe con un sistema plagado de vicios y simulaciones en el que todos ganan menos el fanático.

En febrero del presente año, durante un juicio televisivo que le realizaron a José Sulaimán por haber aprobado que Saúl “Canelo”Álvarez y Matthew Hatton pelearan por el título mundial súper welter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), se le cuestionó sobre los méritos que había tenido el “Canelo”para ocupar el puesto número uno del escalafón del organismo que preside.

Sulaimán se defendió con diversos argumentos, pero uno de los que más me quedaron grabados fue que no es fácil clasificar pues no siempre pelean los mejores contra los mejores y eso es correcto.

Gracias a que no se enfrentan los mejores contra los mejores vemos los rankings mundiales bastante fuera de la realidad. En algunas ocasiones los organismos favorecen a los peleadores de las empresas promotoras que les están dando trabajo, en otras clasifican a los peleadores más calientes, es decir, aquellos que podrían entregarles tasas más jugosas por sanción.

El chiste es hacer bussines y gracias a ello vemos a peleadores como Chris John y Guillermo Jones burlar cualquier tipo de reglamento con tal de no ser obligados a enfrentar a los más altos clasificados de los escalafones; a un Yuriorkis Gamboa ubicado como número 1 en el ranking de peso ligero del CMB sin haber realizado una sola pelea en esa categoría.

Pero todo eso tiene un saldo favorable. Si las clasificaciones no fueran manipulables no estaríamos hablando de que el 17 de diciembre en Atlantic City, Nueva Jersey, se unificarán los cinturones mundiales versión AMB y CMB entre los finalistas del torneo de los súper seis Andre Ward y Carl Froch.

Dos años con ambos títulos operando para el torneo sin la obligación para el poseedor de hacer frente al oponente mandatorio. Todo con el fin de fomentar los combates entre los mejores peleadores de la división.

Pero esas iniciativas son un simple ensayo de algo que jamás se podrá establecer en este deporte, ya que se acabarían las súper estrellas, las mega-peleas y las simulaciones que tanto dinero le dan a ganar a organismos, promotoras y televisoras. Se acabarían los Shelly Finkel’s y los Bruce Trampler’s del boxeo. Se acabaría el negocio en sí y no tendríamos fanáticos dispuestos a pagar las cuentas que genera toda una campaña promocional.

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