lamont peterson pikViendo el resultado del combate entre Lamont Peterson y Amir Khan no me queda más que reafirmar lo que con insistencia vienen diciendo managers y promotores, las grandes estrellas se encuentran tan sobrevaloradas que una vez que son desnudadas nos percatamos que el nivel de competencia en el que se encuentran es mediocre.

Solo en una época de vacas flacas se puede ver a alguien como Lamont Peterson convertirse en monarca del orbe. Un peleador con velocidad, con muy buena escuela, pero a quien sus habilidades no le alcanzan para lucir dominante ante rivales de su calibre.

La pelea contra Khan fue bastante pareja y es un hecho que los puntos que fueron descontados a ambos influyeron en el resultado. No por nada las tarjetas terminaron tan cercanas: 113-112, 110-115 y 113-112.

Amir Khan es un buen boxeador, aunque está contaminado con la escuela de Freddie Roach. En su estilo ha adoptado vicios de peleadores preliminares como el desbocarse lanzando golpes sin el mayor cuidado de la defensa o la compostura.

Mismo caso el de Manny Pacquiao, a quien se le atribuye el adepto de fenómeno por el hecho de mantener potencia en sus impactos aún cuando arremete arbitrariamente contra sus rivales lanzando golpes a toda velocidad y sin importar estar plantado o flotando sobre el entarimado.

Quizá el resto de las características de Khan sean naturales. No por nada en poco tiempo como boxeador logró conquistar una medalla en Juegos Olímpicos y dos fajas mundiales en la categoría de peso junior welter.

Y si hay algo en que podamos contribuir para justificar a la ahora llamada “Sorpresa del Año” es señalar que Peterson supo trabajar mejor durante la mayoría de los rounds de la pelea, mermando las capacidades de su escurridizo rival con golpes ascendentes al rostro y en forma de gancho a las zonas blandas.

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