Imaginemos que por fin se concreta en 2012 el ansiado enfrentamiento entre los dos primeros boxeadores profesionales libra por libra del mundo: el filipino Manny Pacquiao y el estadounidense Floy Mayweather Jr. Hagamos abstracción de la división y otros detalles. Sólo pensemos: ¿cuánto dinero generará ese duelo?

Sin dudas sería un suculento manjar millonario, porque al margen de su altanería, su vocabulario procáz, y su verbo hiriente antes de cada pelea, el estadounidense Mayweather Jr. es un imán para las grandes bolsas, y si se le adiciona lo que también es capaz de generar el Pacman, pudiera ser superado el récord para el sistema de Pagar para Ver (Pay per View, en inglés) en un combate que no involucre a pesos completos, situado en casi 137 millones de dólares.

Precisamente Mayweather Jr. y el hoy promotor Oscar de La Hoya, al frente de la promotora Golden Boy, ostentan el privilegio de la mayor recaudación, cuando el 5 de mayo de 2007, el estadounidense se impuso por decisión para conquistar la faja Superwelter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en una pelea que dejó por saldo una recaudación de 136 millones 853 mil 700 dólares.

Pero no es la única vez para el “Pretty Boy” de Estados Unidos. De hecho Floyd Mayweather es siempre uno de los protagonistas en las tres confrontaciones boxísticas de mayor recaudación en pagos televisivos de toda la historia, claro está, sin incluir los enfrentamientos entre los mastodontes superpesados, quienes suelen ser la mayor atracción entre las 12 cuerdas.

Además de ostentar junto a De La Hoya el referido récord, el altanero pugilista invicto en 42 presentaciones (de las cuales 26 terminaron antes del límite) es coparticipante en las broncas cuyos saldos constituyen las marcas dos y tres, desde que en los hogares donde residen fanáticos al deporte de los puños y las 12 cuerdas se deciden a alquilar la imagen de los combates más renombrados.

Cuando Mayweather noqueó al estadounidense de origen mexicano Víctor Ortíz, quien ingenuamente bajó la guardia y recibió un par de impactos demoledores el 17 de septiembre de 2011, en el MGM Grand Garden Arena, de Las Vegas, Nevada, 1.25 millones de familias compraron la señal de la television, y ello generó un desembolso global de 78 millones, 440 mil dólares, la segunda marca de todos los tiempos.

Ese día “El Bello Floyd” se apoderó de la faja mundial de peso welter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB)…y se volvió a dar un baño de billetes verdes, por su indiscutible capacidad para captar los desembolsos en residencias de todo el planeta, fundamentalmente en su nación, los Estados Unidos de América.

Un año antes, Mayweather, en pleito con su compatriota Shane Mosley, resultó el imán indiscutible para una recaudación que clasifica como la tercera de la historia del boxeo profesional, de acuerdo con los cánones antes expuestos: 78 millones, 330 mil dólares. Ocurrió el 1 de mayo de 2010. Mayweather consiguió entonces su triunfo 41, por decisión unánime, también en el MGM Grand Arena de Las Vegas.

Qué capacidad la de este pugilista, que a muchos le parece un ser antipático, para atraer las bolsas más generosas y ser el hombre al cual todo pugilista de estos tiempos quiere enfrentar.

Por eso a las puertas del 2012, no es sueño descabellado que al fin se efectúe la pelea Pacquiao-Mayweather. Ni tampoco, que se encuentre al doblar de la esquina un récord de recaudación por concepto de recaudación de la pequeña pantalla. Los promotores deben estar sacando cuentas desde hace rato porque porque es difícil ignorar ese “simple” detalle.

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