No son los tiempos de los grandes campeones mundiales de los pesos pesados Rocky Marciano (49-0-45 KOs), Joe Louis (69-3, 55 nocauts) Muhammad Alí (56-5,37 nocauts) por citar a algunos de los reyes de la división en décadas diferentes, cuando entonces sobraban nombres para escalar el ring y hacer una buena pelea con algarabía de público enardecido como fondo. Hoy no existe ese escenario, es otro muy diferente, tanto que lo mejor se puede contar con una mano y sobran dedos. Por Dios, no es el mismo boxeo, carece incluso de la belleza y la magia de aquellos “duros” del ring que batallaban como fieros gladiadores de la antigua Roma. Ya no hay tantos reyes para defender a la división reina.

Paradójicamente las ganancias de entonces, en comparación con las de hoy son risibles. Estas peleas de hoy, aunque en la mayoría de los casos carecen de calidad, son a veces mega millonarias, y la tecnología permite que de un lado a otro del mundo los fanáticos puedan conocer por distintas vías lo ocurrido. Y son muchos los que bajo la sombrilla de esas ostentosas veladas ganan buen dinero, incluyendo por supuesto a promotores y boxeadores.

Con tan solo remontarnos una década atrás, en los 90 y un poco más, existían en la división figuras con sobrado talento y méritos para escalar el cuadrilátero y hacer una buena pelea en discusión de título o no. Los nombres de Lennox Lewis (41-2-1, 32 KOs), Mike Tyson (50-6,44 nocauts) y Evander Holyfield (44-10-2,29 KOs) enloquecían a los seguidores a la disciplina, que los esperaban con impaciencia para verlos en acción. La división vibraba, existía, tanto que eran esos combates los que vendían las carteleras, y no faltaba por ningún concepto la transmisión de las más importantes televisoras.

Pareciera que fue ayer, pero hace ya muchos años que no se vende una gran pelea en el peso mayor en suelo norteamericano. Todo se reduce a combates en pesos menores, lo cual por otra parte no es malo, pero al caso de la división donde esos “monstruos” suben a buscar un KO es más que emocionante. Las mejores de estas peleas son mayormente celebradas en Alemania, donde radica el campamento de los dos más importantes campeones de la división reina del boxeo: los hermanos Vitali y Wladimir Klitschko.

Sin embargo, lo cierto es que no falta un combate en ese peso en que los contendientes parezcan más luchadores de sumo o improvisados retadores sacados de un sombrero de mago, que boxeadores profesionales. Barrigones, bajitos, sin técnica, y apenas pegada, salen en la mayoría de los casos a brindar un espectáculo risible desde que suena la campana y se sabe que no llegará a los límites establecidos, no por nocaut espectacular, sino porque el que menos cansado se mantenga en pie será quien al final levantará los brazos en señal de triunfo. Mientras, los amantes del antiguo deporte bajarán la cabeza con pena en espera de la llegada de buenos púgiles a la división. Ese es el panorama.

Una breve mirada a la división mayor dicta que más allá de los hermanos Vitali y Wladimir Klitschko hay muy poco de donde sacar. No son muchos los nombres conocidos. Ahí están el inglés David Hayes (25-2, 23 nocauts) quien en su último combate con el menor de los Klitschko perdió por unanimidad en una pelea en julio de este año. Otro con alguna perspectiva en el peso es el gigante ruso de 7 pies dos pulgadas Nikolay Valúev (50-2, 34 KOs), aunque no tiene la capacidad necesaria para imponer su boxeo a este nivel. Otros púgiles de cierto renombre con los cuales quizá se pudiera contar en el peso, pero sin muchas pretensiones por ahora, son Tomasz Adamek (44-1), Alexander Povetkin (21-0), Ruslan Chagaev (27-1-1), Tony Thompson (36-2), Eddy Chambers (36-2) y Cristóbal Arreola (32-2).

Entre los hermanos ucranianos se encuentran las fajas de campeones de los super pesados de las distintas instituciones. De tal manera Vladimir Klitschko (56-3, 49 nocauts) tiene en su poder los cinturones de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), Federación Internacional de Boxeo (FIB) y de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), mientras su hermano Vitali (43-2, 40 KOs) posee la de titular deL Consejo Mundial de Boxeo (WBC).

Son ellos quienes llevan la voz cantante y parece que van a seguir brillando hasta su retiro, porque no se vislumbran figuras de renombres que les puedan hacer sombra. Hace un buen rato la hegemonía estadounidense entre los pesados se hundió, y ahora sólo queda el recuerdo de quienes le dieron gloria, y quizá la fe de un día volver a contar con hombres de la talla de un Rocky Marciano, Joe Louis, Mohammed Alí, Joe Frazier, George Foreman, Evander Hollyfield o Mike Tyson.

Por ahora, hay que levantar la copa y brindar por los hermanos Klitschko, son ellos quienes tienen mejor puestas las coronas como reyes de la división y en el horizonte no se vislumbran gladiadores capaces de derribarlos. Así de triste es la historia actual de los supercompletos.

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