La muerte nuevamente enlutó el boxeo mundial en 2011, con el desaparecimiento físico de renombradas figuras que hicieron historia a través de sus puños durante varios años en los encordados.

La despedida definitiva a Joe Frazier, Ron Lile y Henry Cooper, tres pesos completos, provocó una inmensa tristeza en los amantes del pugilismo por sus exitosas carreras, en tanto el semipesado Roman Simakov puso un grado especial de dolor al fallecer como consecuencia de los golpes, tras un nocaut en Moscú.

A los 67 años, Joe Frazier, el hombre que derrotó a Mohammed Alí, perdió la batalla por su vida, tras una lucha que se extendió durante casi un mes contra un cáncer de higado que lo fulminó sin piedad. “Smokin”Joe falleció en un hospicio de la ciudad de Filadelfia, donde se encontraba internado en fase terminal de la enfermedad y sin ninguna esperanza de prolongar su existencia, que comenzó y se apagó en un mismo punto: la pobreza.

“Aunque Joe es un boxeador que no se rinde, hay muy pocas esperanzas. Vamos a cruzar los dedos y esperar un milagro”, habia expresado Leslie Wolff, el asesor personal de Frazier durante los últimos años.

Pero el milagro no ocurrió y el mundo perdió a uno de los más renombrados púgiles de la historia.

Antes de que se conociera el terrible mal, Frazier, de baja estatura para los completos, pero con un potente gancho de zurda, entrenaba a algunos jóvenes, firmaba autógrafos y tenía una vida de muchas limitaciones. Elegido al Salón de la Fama del boxeo, efectuó tres épicas batallas contra Alí de 1971 a 1976, con un triunfo y dos reveses, que Frazier no reconocía. En la primera de ellas envió a Alí a la lona y fue el primer púgil en conseguirlo.

Y Alí estuvo entre los que ofrecieron públicamente sus plegarias a quien fuera uno de sus más enconados adversarios en el ring: “las últimas noticias sobre Joe son difíciles de creer y aún más difíciles de aceptar, dijo Alí, que padece del Mal de Parkinson. “Joe es un campeón y rezo porque todavía siga peleando”.

“Smokin”Joe ganó la corona mundial al propinar nocaut en el quinto asalto a Jimmy Ellis en 1970 en el Madison Square Garden, de Nueva York. Defendió cuatro veces con éxito el título hasta que en 1973 George Foreman le arrebató el título. Otro revés ante Foreman sirvió de despedida del cuadrilátero en 1976.

Lyle, también peso completo, falleció como consecuencia de una complicación estomacal, cuando le faltaban menos de tres meses para cumplir 71 años.

Como casi siempre ocurre, su existencia no fue una panacea, pero a base de una mortífera pegada se convirtió en uno de los púgiles más sobresalientes de la década de los 70, lo que le permitió enfrentarse sobre el ring a George Foreman y Mohammed Alí, aunque ambos combates los perdió.

Nació en Dayton, Ohio, el 12 de febrero de 1941 y cuando solo tenía 16 años fue a la cárcel acusado de asesinato en segundo grado. Tras dos años en presidio le otorgaron la libertad y entonces inició su carrera en el pugilismo.

Frente a Alí se mantenía al frente a los puntos, pero cayó por nocaut en 11 asaltos discutiendo los títulos de la división completa del CMB y de AMB el 16 de mayo de 1975 en Las Vegas, Nevada.

Ocho meses después, el 24 de enero de 1976, efectuó una pelea feroz frente a Foreman, a quien envió dos veces a la lona. Sin embargo, “Big George”también lo derribó en el cuarto y quinto round, en este para la cuenta definitiva. Tan brillante fue el choque que estuvo entre las mejores del año.

En ese momento acumulaba victorias ante reconocidos púgiles de la división como Scott Leroux, Buster Mathis, Earnie Shavers, Jimmy Ellis y Oscar Bonavena, entre otros.

Cuatro años más tarde decidió abandonar los cuadriláteros al sufrir una dolorosa derrota ante el invicto Gerry Cooney por nocaut en el primer round en Nueva York.

Ya retirado comenzó a trabajar como guardia de seguridad en Las Vegas y nuevamente se vio envuelto en otra muerte, cuando un hombre falleció en su apartamento. Sin embargo, a Lyle no lo encontraron culpable del hecho.

Con 54 años regresó a los trajines del boxeo y venció a cuatro rivales: Dave Slaughter, Ed Strickland, Tim Polland y Bruce Johnson, lo que abrió sus esperanzas de un nuevo pleito ante Foreman, que nunca ocurrió. Poco después dejó los encordados para siempre.

Henry Cooper fue una leyenda del boxeo británico que murió a los 76 años y conquistó las coronas europea, británica y de la Mancomunidad Británica, en 55 combates.

Su celebridad la obtuvo por su potente gancho de izquierda que logró enviar a la lona al legendario Mohammed Alí, por aquella época Cassius Clay, quien finalmente logró reponerse y ganar el combate que no exponía la corona mundial de los pesos pesados.

Con un gancho de izquierda a la mandíbula, Cooper derribó a Clay (Alí) en el cuarto asalto en el estadio de Wembley en 1963, lo que provocó la algarabía del público al ver al estadounidense caer a la lona.

Clay se repuso y ganó la pelea, pero Cooper fue el vencedor moral por la histórica caída del astro norteamericano.

“Henry siempre tenía una sonrisa para mí, una sonrisa cálida que abrazaba”, dijo Alí al conocer el fallecimiento de Cooper, que fue nombrado “Caballero”por la Reina Isabell II en el año 2000. “Henry fue un gran luchador y un caballero. Voy a echar de menos a mi viejo amigo”.

Aunque no gozó de idéntico prestigio como boxeador, el semipesado ruso Roman Simakov también es una dolorosa pérdida para el pugilismo por fallecer con solo 27 años, después de ser noqueado en el sexto round por su compatriota Sergei Kovalev en la discusión del título del Consejo Asiático.

Simakov fue trasladado a un hospital en la ciudad de Ekaterinburgo, recibió una cirugía cerebral pero nunca recuperó la conciencia y falleció.

“Mi objetivo era ganarle a Simakov, no necesariamente noquearlo”, dijo Kovalev afectado por la noticia. “Pero tras el cuarto asalto me dí cuenta de que algo andaba mal con él. El último golpe que le di no fue tan potente como el anterior”.

Para Simakov fue la única derrota por nocaut en su carrera y la segunda caída en 21 combates como profesional.

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