La historia se repite constantemente. Como si fuese una de esas extensas telenovelas de interminables capítulos. A veces cambia el escenario y en otras muchas se repiten los mismos protagonistas. Lo peor, sin embargo, es que se trata de hechos que dejan huellas, no sólo para los actores directos envueltos en la problemática, sino para sus seguidores, y más cuando se trata de hombres y mujeres y hasta niños que los quieren y admiran como héroes. Este año que casi se termina nos sirve en bandeja de plata a unos cuantos protagonistas de lo malo, de lo que no debe ocurrir, de un mal ejemplo que debe ser señalado con justicia para que no se repita. Son boxeadores que han perdido, no en el ring, sino un poco más allá de las 12 cuerdas, y no por puntos, sino por nocauts en mala conducta.

De esos hechos que de noble no tienen nada, resaltan el de algunas figuras reconocidas que vuelven a sobresalir negativamente. El que más duele, a mi modo de ver, es el del 10 veces campeón mundial en seis categorías diferentes, Oscar de la Hoya (39-6, 30 nocauts), quien presenta problemas de adicción a la cocaína y al alcohol, que lo ha obligado a entrar a un centro de rehabilitación. Ojalá logre recuperarse y pueda también recobrar su matrimonio de dos hijos con la cantante puertorriqueña Millie Corretjer.

No faltó en este casillero de los escándalos otro gran campeón invicto, el welter Floyd Mayweather (41-0, 25 nocauts), quien este año volvió a la corte porque tiene varios cargos pendientes. Uno de ellos fue la acusación de un joven de 21 años, quien lo demandó porque él ordenó a sus guardaespaldas que lo atacara. Eso ocurrió el 27 de marzo del 2010, pero ahora está en corte. Antes de esta demanda el campeón mundial de 34 años de edad lidiaba con otras tres demandas. La primera de ellas por violencia doméstica con su ex novia y madre de sus hijos, otra ante un guardia de seguridad y una más con Manny Pacquiao por haberlo acusado de consumir substancias ilegales.

Pero no ha sido lo único que ha ocurrido fuera del ring, el cubano Yuriorkis Gamboa (20-0, 16 nocauts), quien fuera dueño de las fajas como campeón mundial en los pesos pluma de la Asociación Mundial de Boxeo y de la Federación Internacional de Boxeo, fue detenido y encarcelado por la policía de Miami Dade, luego que maltrató físicamente a su ex pareja Dunia Franco, con quien tiene una hija.

Otro que se ha visto envuelto en escándalo es al ex campeón mundial del peso mínimo y ligero mosca, el puertorriqueño Iván Calderón (35-2-1,6 KOs), a quien en una de sus casas rentadas la policía confiscó 225 kilogramos de cocaína, valorada en unos 4.5 millones de dólares. Esto ocurrió en el pueblo costero de Humacao. “El Niño de Hierro”, como se le conoce en el mundo boxístico, negó tener vinculación con esos acontecimientos.

Mas aquí no acabarían los escándalos para los pugilistas de renombre, porque el nicaragüense Román “Chocolatico” González (30-0,25 nocauts) campeón mundial de boxeo, fue acusado de haber agredido a su esposa física y sicológicamente, como resultado de amenazas, intimidación y denigración. La pareja, que tiene un hijo, está separada y el monarca no puede acercarse a ella.

Un hecho lamentable fuera del ring, fue la muerte del boxeador mexicano Rafael Guzmán (28-3, 20 nocauts), quien fue asesinado a tiros cuando llegaba a su casa en Guadalajara. Le dispararon desde un auto en ocho ocasiones para terminar con su vida. Su última pelea fue el pasado 20 de agosto de este año. Antes había ganado el título vacante de peso ligero del mundo. Este fue un escándalo no provocado por el pugilista, que tuvo como protagonistas a desalmados asesinos.

También en estos días se ha estado hablando con fuerza de alguien que es gloria del deporte colombiano, el peso welter junior Antonio Cervantes “Kid Pambelé” (91-12-3, 44 nocauts), quien está postrado en una cama de la que no se puede levantar. El primer campeón mundial de boxeo de ese país y mejor deportista de Colombia en el Siglo XX, sufre de mal de Parkinson y la reducción de su masa cerebral. “Pambelé”, próximo a cumplir 66 años de edad, ha sido tratado en sus últimos años por adicción a las drogas y al alcohol. Desde su retiro del boxeo en el año 1983, su vida ha estado ligada a escándalos públicos.