manodepiedra pikPanamá y el boxeo mundial están de luto. El entrenador Néstor “Plomo” Espinosa falleció a los 81 años, dejando tras sí una estela de éxitos en el pugilismo que se resume en cuatro coronas mundiales de su principal pupilo Roberto “Mano de Piedra” Durán.

El deceso ha golpeado a la comunidad del boxeo, pero en especial al múltiple campeón, pues ha perdido quien se ganó, además de su respeto, la categoría de padre, al mantener un vínculo que se extendió por encima de lo meramente boxístico por más de 40 años.

“Yo no pensaba saltar al profesionalismo, nunca pensé ser profesional, ni siquiera me pasaba por la mente”, dijo Durán al reconocer la visión del hombre que lo llevó hacia los encordados y lo forjó para que llegara a ser uno de los mejores púgiles en la historia del boxeo.

Ciertamente, Espinosa estuvo en la esquina de “Mano de Piedra”, ahora con 61 años, en los cuatro títulos mundiales que conquistó en las pesos ligero, welter, ligero mediano y mediano.

Según resaltan medios de prensa panameños, Espinosa inició su carrera profesional como entrenador en 1956 y por sus manos pasaron otros campeones del orbe como Luis Ibarra, Wilfredo Gómez, Alfonso López, Jorge Luján y “Mano de Piedra”.

Durán debutó como profesional en febrero de 1968 estimulado por Espinosa, quien le ofreció 25 dólares por una pelea, en instantes que trabajaba como pintor en un hotel, donde ganaba 3.50 dólares a la semana.

“Mano de Piedra” recordó aquel lejano pleito en el que Durán le aseguró que ganaría los 25 dólares ganara, perdiera o empatara.

“A quien hay que matar”, le preguntó Durán, quien fue exaltado al Salón de la Fama el 17 de octubre de 2006.

Robin Durán, hijo del legendario “Mano de Piedra”, expresó cuán afectado se encuentra su padre por el triste deceso del entrenador, que residía en la localidad de Los Andrés, en la periferia noroeste de la capital panameña.

“Se nos fue un gran entrenador. Descansa en paz y gracias por estar con mi padre en todo momento”, afirmó Robin.

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