X flacucho pikAlejandro “Flacucho” Sanabria (31-1-1, 24 KOs) es otro de los tantos componentes de la armada mexicana que toca a las puertas de peleas titulares. Su calidad es indiscutible, pero no se fía, la palabra confianza no la recoge su diccionario particular. Su preparación siempre es al límite. No importa la jerarquía del adversario de ocasión.

El 31 del mes en curso tiene otra de esas pruebas parciales antes de retar a un campeón mundial de los pesos ligeros. El campo de batalla escogido es el Gimnasio Auditorio de Los Cabos en Baja California Sur, y el oponente es el filipino Balweg Bangoyan (17-5-0, 7 KOs).

En juego está el cinturón de plata del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) que conquistó en diciembre pasado ante Vinvin Rufino (31-15-3, 15 KOs) y luego refrendó en enero frente a Jhunriel Ramonal (12-5-1, 6 KOs).

Coincidentemente ambos peleadores son de nacionalidad filipina y necesitaron de cloroformo para volver en sí, después de probar la mano dura de Sanabria que les apagó la luz en el quinto y cuarto asalto, respectivamente.

“Ya conozco a mi rival, ya que la vez anterior iba a enfrentarme con él y no se pudo. Es importante esta pelea. No puedo perder, ya que estoy cerca de disputar el campeonato absoluto del mundo y no quiero desaprovechar este combate”, comentó el pugil al que apodan Flacucho.

Para estar a punto y no fallar concluyó sus prácticas en el gimnasio de boxeo del Comité Olímpico Mexicano, donde recibió apoyo del boxeador amateur Óscar Molina. Allí realizó asaltos de cuatro minutos cada uno; en primera instancia hizo tres contra Ramón Hidalgo, de 64 kilos; después contendió par de rounds versus el uzbeco Cushi, de 60 kilos, y los restantes con Óscar Molina.

“Me siento contento de que me hayan ayudado peleadores del Comité Olímpico. Son buenos boxeadores y me ayudaron mucho; son veloces y por lo tanto llegaré muy bien a la pelea contra Bangoyan”, expresó Sanabria.

Bangoyan, el retador, viene de perder ante su compatriota Edgar Gabejan (23-27-4, 7 KOs) por nocaut técnico en el round nueve. Él quiere recuperar el esplendor que le llevó a discutir el título mundial supergallo frente al japonés Toshiaki Nishioka (39-4-3, 24 KOs) en abril de 2010.

En aquella batalla cedió por la vía rápida en la quinta escena y no solo se le escapó el cinturón mundial, sino que dejó en 15 las victorias sucesivas en su trayectoria profesional, iniciada en febrero de 2006. A partir de ahí comenzó un tambaleante andar, que puede reflejarse en cifras: 4 derrotas y 2 victorias.

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