Es probable que el púgil Saúl “Canelo” Álvarez (40-0-1, 29 KOs) sea el mexicano que más disfrute el 15 de septiembre, día en que sus paisanos están de fiesta por el aniversario del Grito de Dolores o Grito de Independencia. Esa noche ganará buen dinero, vencerá por la vía del nocaut al desconocido estadounidense Josesito López (30-4-0, 18 KOs) y reafirmará que es el boxeador joven más popular de la vasta nación azteca.

Contrario al criterio generalizado, Canelo saldrá fortalecido del MGM Grand de Las Vegas tras exponer por quinta ocasión su título superwelter, versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Oscar de la Hoya, su promotor y dueño de Golden Boy, es un viejo zorro e intuyó ese detalle que ha pasado inadvertido para la mayoría.

No pesará, de la manera que muchos piensan, que su rival sea un advenedizo en la elite del boxeo y que a unas millas de distancia peleé Julio César Chávez Jr. (46-0-1, 32 KOs), el otro ídolo joven del pugilismo del país de los mayas, frente al argentino Sergio “Maravilla” Martínez (49-2-2, 28 KOs), considerado uno de los tres mejores boxeadores libra por libra de la actualidad.

Desconozco la bolsa que ganará el tapatío, pero a juzgar por el hecho de que Golden Boy le tenga como uno de sus peleadores “franquicia”, es de suponer que tendrá unos cuantos ceros a la derecha.

La cifra de billetes verdes no se acercará a los 3 millones que cobrará el Chávez Jr., pero esa diferencia se compensa con el minúsculo riesgo de perder que tiene ante Josesito, un hombre que llegó a esta instancia gracias a un golpe de suerte –y es literal- que quebró la mandíbula de Víctor Ortiz, el retador designado originalmente.

Canelo lo derrotará porque es mejor peleador. Es más rápido, más joven; ha sabido interpretar mejor las artes de Fistiana. Tiene rodaje competitivo contra ilustres nombres -cierto es que muchos estaban en edad geriátrica-, que le ha servido para aprender algunos truquillos, y combatirá en una división a la cual está totalmente acostumbrado.

En cambio, el estadounidense tuvo que subir dos categorías de su peso natural para aprovechar la oportunidad que le cayó del cielo. Él tampoco era el rival de Víctor Ortiz; accedió a esa pelea como sustituto de Andre Berto, quien no pudo pasar un examen antidoping. Por esas coincidencias afortunadas varios medios le están llamando el “Rocky Marciano” moderno.

También el hecho de que a sus 28 años nunca había sido tomado en cuenta para un pleito titular habla a las claras de la real calidad de este boxeador, cuyas mejores armas son la asimilación y su rocosa mano derecha. Nada más.

La gran diferencia entre uno y otro es evidente. Y otra vez se vuelve a cuestionar a Canelo por evadir a nombres de mayor jerarquía, pero como dicen por ahí: esto es un negocio y hay que velar por los intereses.

Si Chávez Jr pierde ante Maravilla, algo más que probable, se quedará sin faja mundial, se habrá despejado la duda de que llegó a la cúspide gracias al manejo minucioso de su promotor Bob Arum y por ser hijo el hijo de la Leyenda (Julio César Chávez), situaciones que irremediablemente pondrán un freno en la progresión de su carrera.

Canelo seguirá siendo criticado, pero hasta que no se demuestre lo contrario mantendrá la condición de campeón mundial y por consiguiente tendrá mayores opciones de acceder a nombres como Floyd Mayweather, Miguel Cotto o Manny Pacquiao, y esto le reportará mejores bolsas en el futuro.

Oscar de la Hoya lo sabe. Puede perder con Bob Arum esta pelea, pero tiene todas consigo para ganarle la guerra.

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