GuillermoRigondeaux pikabril142013El cubano presentó su obra maestra ante Nonito Donaire

De repente y entrabamos en la maquina del tiempo y parecía que teníamos de frente a Guillermo Rigondeaux peleando la medalla de oro en los juegos olímpicos de Atenas 2004, sediento de triunfo y buscando notoriedad pero la realidad era que “El Chacal” estaba en el Radio City Music Hall de New York brindando una cátedra de boxeo ante uno de los mejores peleadores libra por libra del momento.

Estábamos en presencia de lo imaginable, el cubano Rigondeaux ganándole (en mi tarjeta) los nueve primeros asaltos al gran golpeador filipino Nonito Donaire que venia de fusilar a Jorge “Travieso” Arce.

Rigondeaux estaba llevando a cabo su plan de pelea , manejando la distancia a perfección y conectando a Donaire con volados de izquierda y derecha para culminar de manera exitosa el primer capitulo de la reyerta. De ahí el pleito se convirtió en un monologo, al noveno round tenía la pelea 90-81, seguíamos esperando los mejores golpes del peleador filipino.

Y es que Rigondeaux seguía moviendo sus piernas como una mariposa y estaba amartillando con facilidad el ojo derecho de Nonito, al terminar el round diez ya podíamos ver un catalogo de hematomas en el rostro de Donaire

Round 10

El cubano mantenía su exquisita demostración, nada lo inmutaba, ni siquiera los abucheos del salón que pedían con urgencia un intercambio de golpes , pero de repente después de un amarre Nonito lanzaba una izquierda en corto y el antillano se derribaba estrepitosamente, se levantó, no dudo en seguir, respondió a la señales de referee, sabia en que mundo estaba, siguió y sobrevivió. Nonito había ganado el round 10-8, no pudo rematar y no era suficiente para la desventaja con la que cargaba en el combate.

Mi tarjeta después del decimo asalto, 98-91.

Indiscutiblemente Donaire salió a buscar el nocáut, pero el cubano regresó a su plan de pelea inicial. Volvió a la estrategia que lo había sacado a flote, manejo de distancia, contragolpe mientras seguía desesperando a Donaire.

La obra estaba terminada, Guillermo Rigondeaux se convirtió en el nuevo campeón unificado OMB Y AMB de las 122 libras.

Ese Rigondeaux antológico no dejo dudas.

Sonó la campana, la historia estaba escrita a favor del “Chacal” había hecho esa obra de arte que busca todo artista, Guillermo Rigondeaux había terminado con Nonito Donaire en una noche de antología, indiscutible, inobjetable. Espectacular.

Mi tarjeta 118-109. No había espacio a la polémica el triunfo del antillano era claro, a pesar que dos ciegos estaba llevando tarjetas oficiales en esa pelea. Tom Schreck y John Stewart, quienes inexplicablemente marcaron 115-112 y 114-113 a favor de Rigondeaux. Que pena, aunque eso fue demasiado pequeño para la demostración del nativo de Santiago de Cuba.