Beristain RoachNacho Beristáin y Freddie Roach por fin se ponen de acuerdo. El motivo de su “tregua” nada tiene que ver con sus respectivos pupilos: Juan Manuel Márquez y Manny Pacquiao, protagonistas de la rivalidad más enconada en el boxeo actual. La razón de su alineamiento en la misma esquina se nombra Guillermo “El Chacal” Rigondeaux.

Y es que estos reconocidos entrenadores, ambos con un merecido espacio en el Salón de la Fama, fueron de las pocas personalidades que antes del combate del 13 de abril en el Radio City Music Hall de New York, entre el cubano y el filipino Nonito Donaire -considerado el mejor pugilista de 2012-, destacaron las virtudes del primero, ninguneado por boxeadores, especialistas y medios de comunicación.

Roach fue el primero en notar la maestría del advenedizo caribeño que venía precedido de un historial asombroso en las filas del boxeo aficionado: doble campeón olímpico (Sydney 2000 y Atenas 2004) y doble monarca mundial (Belfast 2001 y Mianyang 2005).

Roach no dejó que las voces externas que colocaban a Rigo entre los cuatro más grandes peleadores aficionados de la historia influenciaran su criterio. No obstante, después de entrenarle aseguró a los cuatro vientos que había encontrado al boxeador más talentoso de su carrera.

Aquellas declaraciones realizadas en 2009, poco tiempo después de que Rigondeaux se viera obligado a abandonar a su familia y país por el simple hecho de querer hacer una carrera profesional, no fueron tomadas en serio.

Era poco creíble que Roach colocara al Chacal, incluso, por encima de su principal discípulo, el filipino Pacquiao, considerado en ese entonces como el número uno, junto a Floyd Mayweather, del ranking libra por libra.

Nacho Beristáin, días antes del pleito Nonito-Rigondeaux, también tomó partido por el cubano, aunque su peleador insignia: Juan Manuel Márquez, había declarado en ESPN que Rigondeaux no tenía la más mínima oportunidad ante un peleador como Donaire ya que Abner Mares era mucho mejor que el cubano.

Pero a Nacho no le cegó el chovinismo (sobre todo en lo referente a Mares) y declaró al mismo medio los siguiente: “todo el mundo piensa en la pegada de Nonito, pero yo creo que si el otro (Rigondeaux) se aplica, se lo va a comer”.

Y luego remarcó “(Rigondeaux) lo tiene todo, se le puede complicar mucho, deja lo amateur, es un peleador con un sello especial, y es por eso que no quieren pelear (con él)”. (…) “En lo personal, para mí no sería sorpresa. Si se aplica y hacer lo que sabe, no debe ser sorpresa”.

El desenlace unánime a favor de Rigondeaux y sobre todo, el hecho de que puso en rídiculo a Nonito Donaire, deja a las claras quién tenía la razón y por primera vez coloca a estos dos colosos del boxeo en la misma esquina.

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