don king

A pocas horas del esperado tercer duelo entre el filipino Manny
Pacquiao y el mexicano Juan Manuel Márquez, un viejo lobo conmociona el
ámbito boxístico al gritar a los cuatro vientos: “I love Manny
Pacquiao!!! (Amo a Manny Pacquiao)”. Su nombre es Don King, y no
requiere demasiada presentación.
 Durante mucho tiempo el promotor estadounidense Don King hizo justicia
a su apellido. King fue poderoso rey en el complejo mundo del boxeo,
donde el negocio (y su símbolo, el dinero) relega a un segundo plano el
noble lado deportivo. Hoy, a las puertas del tercer duelo entre el
filipino Manny Pacquiao y el mexicano Juan Manuel Márquez, Don King
apuesta todo su dinero, y arriesga toda su vasta experiencia por el
hombre de Filipinas. King declaró a “Boxing Insider”: “Amo a
Manny Pacquiao! Con Manny Pacquiao yo habría montado un segundo
“Thrilla in Manila ”, en referencia a su millonaria promoción del
pleito entre Mohammed Alí y el recién fallecido Joe Frazier en la
capital filipina en 1975.
 A King su indiscutible habilidad para promover peleas lo convirtió en
la principal referencia de la actividad durante la referida etapa de la
vigésima centuria. Precisamente otra memorable disputa organizada por
el habilidoso Don fue “The Rumble in the Jungle”. En 1974, King hizo
un arreglo con el gobierno de Zaire que le garantizó una bolsa récord
para la época de 10 millones de dólares por llevar hasta ese país
africano la disputa de la faja mundial de peso pesado entre el campeón
olímpico de México’68, George Foreman, y el mítico Alí.
 Renombrados boxeadores estuvieron asociados a King: los completos
Alí, Foreman, Larry Holmes y los más recientes símbolos superpesados,
Mike Tyson y Evander Holyfield. También estrellas de categorías
inferiores de peso, como el mexicano Julio César Chávez, el boricua
Félix “Tito” Trinidad, y el estadounidense Roy Jones Jr., entre
otros.
 No tiene nada de santo este King. Y su relación con los boxeadores la
deparó más de una enemistad, derivada de acusaciones de robo de las
bolsas que debieron ir a los bolsillos de los púgiles. Pero lo cierto
es que muchos de estos super conocidos astros le deben gran parte de su
fama a la habilidad promocional  del afroamericano, cuyo duro y estirado
pelo se asemeja a los altos edificios de la ciudad de Nueva York que
apuntan amenazadores hacia el cielo.
 Por esa razón su respaldo a Pacquiao a horas de la su tercera disputa
con Márquez parece una premonición de victoria para el filipino,
considerado el boxeador número uno del mundo, libra por libra.

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