Enviado Especial Canal de Boxeo

El filipino Manny Pacquiao y el mexicano Juan Manuel Márquez se vieron las caras por última vez antes de su esperada pelea de este sábado y ambos salieron sonrientes, tras superar la prueba más difícil antes del combate: la báscula.

Ante una entusiasta afición, el conocido PACMAN  alzó sus brazos, mientras a su espalda se desplegaba una página de periódico gigante en la que se podía leer: “Pacquiao a la presidencia”. 143 libras, dijo Michael Buffer, anunciador oficial de la ceremonia de pesaje y los presentes le regalaron un gran aplauso.

En medio de cantos de mariachi había llegado Juan Manuel Márquez (53-5-1), acompañado de su preparador de siempre Ignacio Beristain.  Dinamita subió con pantaloncillos y crucifijo para que la pesa dijera: 142 libras.

Luego cruzaron miradas y en el ambiente quedaron aunque no las repitieron las frases que han pronunciado durante las últimas semanas. Marquez afirma que le robaron las dos peleas anteriores, que esta vez sabe cómo descifrar a su contrincante y que la inteligencia será clave para su triunfo.

Mientras tanto, en un video Pacquiao (53-3-2) recordó lo importante de que ninguno de los dos rivales salga lastimado al tiempo que repitió una frase conocida “no era mi intención pelear con otro mexicano”.

En declaraciones a la prensa, Márquez subrayó que esta vez trabajó bien fuerte para la pelea más importante de su vida. “Espero hacer mi trabajo sobre el ring y ganar round por round”, enfatizó el campeón mundial en tres divisiones.

Su preparador desde los 12 años, Beristain dijo que un posible triunfo tendría un gran significado para México y toda América Latina. “Sería una gran victoria para todos los latinoamericanos”, acotó el avezado especialista.

La ceremonia de pesaje comenzó con un recordatorio a la memoria de Joe Frazier, quien esta semana perdió su batalla contra el cáncer de hígado, pero que sobre el ring fue un ganador y protagonista de una las trilogías más recordadas del boxeo con Muhhamad Ali.

Por su parte, el cubano Joel Casamayor tuvo que retirarse por una hora para bajar la libra que le sobraba para hacer las 140 a las que está pactada su pelea con el estadounidense Timothy Bradley, con menor estatura pero amplio favorito para derrotar al “Cepillo” de 40 años, un ex campeón mundial que parece vio pasar sus mejores años.

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