El boxeador puertorriqueño Miguel Cotto subrayó que había logrado su objetivo de ganar la pelea al mexicano Antonio Margarito, en referencia a su estrategia de golpear perennemente sobre el ojo derecho de su rival, sometido a una operación recientemente, lo que obligó al médico designado a ordenar la detención de las acciones en el décimo asalto.

Cotto ganó por nocaut técnico cuando el galeno indicó al árbitro que detuviera el combate disputado el 3 de diciembre en el Madison Square Garden, de Nueva York, con lo que el boricua retuvo la faja mundial superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo.

“Hice mi trabajó y conseguí mi propósito: logré el triunfo”, declaró Cotto al concluir el pleito, al tiempo que resaltó el magnífico plan táctico ordenado por su entrenador cubano Pedro Díaz, que él ejecutó al pie de la letra hasta el referido desenlace en el décimo asalto.

El boricua reconoció que el respaldo brindado por la mayoritaria afición puertorriqueña en el Madison Square Garden le había servido de inspiración para este combate revancha, en el que Cotto vengó la derrota sufrida previamente ante Margarito, puesta en duda por el presunto uso de un vendaje ilegal por parte del mexicano.

“Los amo a todos”, expresó el pugilista boricua dirigiéndose hacia los fanáticos, quienes corearon su nombre y enarbolaron banderas de Puerto Rico durante la promocionada segunda disputa.

Sobre su futuro inmediato, Cotto señaló que considera prematura una tercera pelea con Margarito y de momento se retirará a descansar junto a su familia para afrontar futuros pleitos, sin anunciar ningún rival, con vistas a continuar creciendo como boxeador profesional.

Antonio Margarito declaró en medio de un masivo abucheo que su ojo derecho estaba en buenas condiciones y que nunca debieron detener la pelea. “Pararon (las acciones) en el momento en que yo iba comenzar a pegar mis mejores golpes. Yo podía pegar un buen golpe ganador en los dos últimos rounds”, afirmó.

Margarito se mofó de Cotto, de quien dijo “pega como niña”, aunque sus palabras entran en clara contradicción con su rostro desfigurado por la inflamación de su ojo derecho, al concluir el pleito.

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