Yuriorkis-Gamboa1Fotos Carlos del Pino

Es un pequeño gigante que no brinda tregua a nadie. Es un guerrero del boxeo que siempre apuesta por la victoria. No importa donde sea. Siempre es el mismo. Le gusta pelear en la corta distancia. Allí donde más duelen los golpes y donde él sabe ganar. Su récord ya es impresionante. El es impresionante. Ha escalado el ring profesionalmente en 21 ocasiones. Todas las ha ganado. Dieciséis de ellas por la vía del KO. Y es que posee todas las herramientas de un gran campeón. Basta verlo encimado a sus rivales, sacando sus manos como un relámpago, y conectando a diestra y siniestra. Quienes saben mucho de este deporte no esconden la certeza de que a más tardar este año que se avecina cruzará guantes con cualquiera de los mejores de su división en los pesos plumas, claro por un título del orbe.

Ya sabremos si el campeón olímpico de Atenas 2004 está preparado o no para continuar su paso arrollador en esta nueva fase de su vida, a la que se le acaba de unir uno de los más importantes entrenadores del mundo, el Salón de la Fama, Emanuel Steward, quien ya empezó a trabajar con él en la ciudad de Miami y dijo de él: “Soy demasiado viejo para perder el tiempo, así que elijo a mis combatientes muy cuidadosamente. Sólo trabajo con los mejores y veo un gran potencial en Gamboa. Él es un superestrella en ascenso, y estoy muy entusiasmado de ser parte de este proceso…”.

Por ahora el cubano Yuriorkis Gamboa avanza como elefante en cristalería,y su paso victorioso está siguiendo dando de qué hablar y con razón. Claro que no será fácil. Él lo sabe. Son muchos los buenos en una división donde sobran nombres. Él lo mismo pelea en las 126 libras que en las 130. Allí hay una cruzada de púgiles mexicanos, norteamericanos y hasta filipinos locos por besar la gloria, y hay algunos que ya lo han hecho. Baste mencionar al filipino Nonito Donaire o al puertorriqueño Juan Manuel López. Existe toda una pléyade de grandes. Y no sólo éstos, sino otros muchos que quieren y tienen posibilidades de llegar.

Sin embargo todavía al “Ciclón de Guantánamo”-como le llaman- le resta un trecho que él conoce my bien. Ahora mismo se está preparando para su próximo combate en el mes de enero quizá con el campeón de los ligeros, el mexicano-estadounidense Brandon Ríos (28-0-21 KOs), De celebrarse será sin duda una de sus más importantes batallas en esta nueva fase de su carrera boxística. No es un combate fácil, ninguno lo es, pero él se prepara como si fuese a enfrentar al mejor de los campeones de su división.

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En la primera entrevista que le hice al poderoso gladiador en su residencia me recibió con una sonrisa, y con la mirada del fajador. Del hombre de sangre que acaba de llegar del gimnasio y está pensando en la próxima pelea. Pero también conocí al padre de familia, al amigo de Yan Barthelemy y Odlanier Solís, sus compañeros de odisea en la deserción de la escuadra cubana en Venezuela, cuando se preparaban para los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro. Desde entonces hay un trecho recorrido a favor del antillano. El boxeo corre en la sangre del cubano. Comenzó a ver guantes, sacos, suizas, guantillas, zapatillas y hasta unos cuantos combates, cuando era un niño. Ya a los siete años boxeaba. Y su entrenador quería que fuera campeón. Todavía más: quería que hiciera el equipo Cuba y también fuera a unos Juegos Olímpicos. Y sobrecumplió, porque fue titular del país en tres divisiones diferentes: 48, 51 y 57 kilos, se adueñó de un puesto en la Selección Nacional, y además conquistó una medalla de oro en la cita olímpica de Atenas. Más que orgulloso de ello ha estado siempre aquel primer entrenador que es su padre, el pugilista Carlos Gamboa, quien fuera Campeón de Cuba en tres ocasiones.

No me dijo Yuriorkis si su abuelo también cruzó guantes, pero si me habló de su hermano más pequeño, Yoeldis Gamboa, quien es un excelente boxeador. Pelea en la división de los 54 kilogramos. “Tiene futuro, ha peleado con los mejores en Cuba, entre ellos con Guillermo Rigondeaux”.

Desde el año 2000 Gamboa figuraba como el número uno en la Isla. Celebró 245 peleas y sólo perdió 15. Algunas de ellas en Cuba, ante Yan Barthelemy, Maikel Romero, y Luis Franco, figuras de reconocida calidad boxística.

Hasta hace pocas semanas el joven fajador entrenaba bajo la dirección de Ismael Salas, quien trabajó con él cuando llegó a Alemania y que además cuenta con varias décadas de experiencia como preparador. Como dato curioso debo apuntar que fue el entrenador del padre de Yuriorkis. Ese día me habló también de su entrenador en Cuba, Jorge Hernández, campeón mundial de los 48 kilogramos en La Habana, en el año 1974, cuando brindó cátedra de buen boxeo. “El me enseñó muchas cosas del boxeo que aprecio”. De Gamboa también ha dicho su nuevo entrenador, Emanuel Steward: “No tengo dudas de que Gamboa será el siguiente Sugar Ray Leonard…Gamboa posee esa mezcla difícil entre poder y velocidad que han tenido los mejores del mundo. Sólo espero ayudarlo a llegar a lo más alto, a convertirlo en un campeón de campeones. Lo que he visto me ha impresionado”. Me dijo con dolor el también campeón de la Copa Mundial del 2005 y titular Panamericano que “en una de esas situaciones por la que atravesaba tuve que vender mi medalla de oro de Atenas. La vendí por necesidad en 1,500 dólares y yo la quiero recuperar. Daría cualquier cosa por volver a tenerla. Yo creo que la tiene un europeo. Ojalá un día la encuentre. Para mí tiene un valor que nadie es capaz de imaginar”.

Él ganó su primer título en tierra estadounidense de la Asociación de Boxeo de Norteamérica. Lo hizo en el Streme Indoor Karting, en Fort Lauderdale, Florida, por intermedio de Johnnie Edwards, un peso ligero con récord de 13 triunfos y un fracaso que sólo le duró un minuto y 34 segundos en el encerado. Ese día ganó 100 mil euros. No todo es para él, hay un 33 por ciento para los manejadores. Pero sin duda es un dinero que jamás soñó y es sólo el comienzo.

Señaló que su ídolo era el campeón olímpico y mundial Mario Kindelán cuando él estaba en el equipo nacional. “Antes era Héctor Vinent, un 63.5 kilos que era un gran estilista; un boxeador completo, inteligente, de esos naturales que son buenos en todo”.

Gamboa domina las tres distancias en el boxeo; es rápido de manos y piernas, buen pegador, agresivo, muy táctico e inteligente. “Tengo facilidad de cambiar por asaltos de acuerdo a mis rivales y al plan táctico que deba hacer”, afirmó.

Su primera pelea profesional ocurrió en Hamburgo, Alemania, donde le ganó por decisión unánime a Alexan Manvelian. Después de ese gran debut profesional sólo otras pocas han sido por decisión de los señores jueces, las demás han durado muy poco.Ya es una costumbre doblegar a los rivales antes de tiempo. De esto deben estar muy contentos sus promotores de Arena Box Promotions, compañía que lidera Ahmet Oner.

Cuando le pregunté cómo era en su vida personal no escatimó un instante para asegurar que “como buen cubano soy fiestero. Me encanta bailar, soy amante al hip pop que es el ritmo de música que me acostumbré a bailar. También me gusta el “reguetón” con tranque. Yo bailo de todo, casino, salsa, lo que sea. De verdad que soy un buen bailador”.

En Alemania Gamboa manejaba un Mercedes Benz aquí en Miami lo hace con un súper carro deportivo: un Bentley, cupé exclusivo que es todo lujo y belleza. Un auto para un campeón con dinero.

Lo cierto es que Yuriorkis Gamboa desde hace unos años viene dando señales victoriosas. Las campanas están sonando por sus triunfos y su futuro. Sabe bien el antillano que mientras más victorias conquiste más se acerca a su sueño de vérselas con uno de los grandes por una buena bolsa que puede ser millonaria, en tanto que hacerse dueño nuevamente de un título mundial.

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