juliocesarch pikJulio César Chávez Jr. tiene grandes ambiciones, pero no sabe a quien desea como su próximo rival. Por ello no resulta sorprendente escucharle que buscará el pleito frente al campeón boricua Miguel Cotto, reciente vencedor por nocaut técnico en diez asaltos del mexicano Antonio Margarito en pleito de la división superwelter, efectuado en el Madison Square Garden de Nueva York.

“Siempre dije que me gustaría pelear con Cotto y ahora lo sostengo”, dijo el “Junior” Chávez al concluir el combate Cotto-Margarito. “Espero pelear con él el año próximo”.

Sería una aspiración lógica para un joven de 25 años, que marcha invicto en 44 combates, 31 de ellos finalizados por la vía del sueño y que ansía continuar ascendiendo hacia la cima del pugilismo actual.

Pero el “Hijo de la Leyenda” también sostiene que no le molestaría un cambio en el anunciado combate frente al irlandés Andy Lee en su segunda defensa de la división mediana, versión Consejo Mundial de Boxeo, y que ese puesto lo ocupara el también azteca Marco Antonio “Veneno” Rubio o el argentino Sergio “Maravilla” Martínez el 28 de enero.

“Quisiera pelear con los mejores, reconozco que Sergio Martinez es un buen peleador, pero quisiera hacerlo ante “Canelo” Alvarez”, dijo Chávez Jr. tras propinar nocaut técnico en el quinto asalto a Peter Manfredo en Houston. “Mi promotor es el que manda, pero yo no lo tengo miedo a nadie”.

Quizás sus palabras demuestren la valentía que caracteriza a los peleadores mexicanos a quienes no los asustan ningún adversario, ni ceden ante el dolor, ni las lesiones por terribles que sean. O en forma diametralmente opuesta podríamos pensar que Chávez Jr. puede estar confundido, no tenga los pies sobre la tierra y piense que él es su padre. ¡Quien sabe!

Les aconsejo mantener la calma si en otro momento le oyen decir al “Junior” que su compatriota Saúl “Canelo” Alvarez se está escondiendo para no enfrentarlo encima del ring, aunque el jaliscience al igual que Cotto pertenecen a la división inmediata inferior de las 154 libras.

Lo que el “principito” Chávez no valora en toda su extensión es que su invicto se mantiene frente a rivales que no ocupan la cúspide en ninguna de las organizaciones y todavía tiene mucho camino por recorrer antes de convertirse en un consagrado.

No hay dudas que Chávez Jr. es un buen prospecto del Arte de Fistiana, pero debe mostrarse más enfocado en su carrera, menos altanero y poner brújula fija hacia un objetivo.

Pensar que puede enfrentar a todos y cada uno de los monstruos actuales de los medianos o los superwelter puede conducirlo hacia una estrepitosa derrota, que después le sería difícil de asimilar. Todavía está a tiempo.

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