amirkhan pikpikHasta hace unos pocos días el futuro del inglés de origen paquistaní Amir Khan era promisorio. Se hablaba de una segura victoria en Washington sobre el superligero estadounidense Lamont Peterson por cualquier vía, y el salto a buscar una pelea mega millonaria con los campeones mundiales Manny Pacquiao y Floyd Mayweather antes de finalizar el año 2012. Parecía hasta el pasado 10 de diciembre que así sería, pero el hombre que esperaba por él en el ring esa noche no pensaba igual. Traía mucha hambre de triunfo y una preparación física que por momentos hacía parecer que era un bravo toro en busca de un huidizo torero que, si bien marcó más y debió ganar el combate, por momentos se vio indefenso ante el empuje de su rival que quería bajar del ring con sus dos cinturones de campeón mundial.

Ahora el panorama no es el mismo. Y no es el mismo porque en el boxeo hay reglas no escritas que nadie se imagina, y no depende muchas veces de la voluntad de quienes manejan los trajines del pugilismo y ni siquiera de los protagonistas que se preparan durante meses para escalar el cuadrilátero en busca de una importante victoria para sus carreras, como era el caso de este joven campeón inglés de 25 años de edad ganador de una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 2004, quien cruzó el Atlántico y se hospedó en la casa del retador para cruzar guantes ante casi 10 mil seguidores que sólo gritaban un nombre: Lamont Peterson.

Resultó una gran pelea, atractiva desde su inicio, de intercambios fuertes, con golpes sólidos, de una incesante búsqueda por parte del retador que no dio tregua a su oponente durante los 12 asaltos del combate que tuvo que caminar el ring sin dejar de clavar sus puños a modo de gancho y directos de derecha que debieron ser suficientes para llevarse el veredicto de los señores jueces.

Pero hubo un tercer hombre llamado Joe Cooper que sobre el ring miraba la pelea de otro modo. Tanto, que primero le quitó un punto al visitante por empujar, sin previamente advertir que lo iba a hacer, y luego le quitó otro por lanzar golpes después de dar la voz de alto, para con ello inclinar de manera definitiva la balanza por el estadounidense, que luchó con convicción por ese triunfo.

De modo que la única alegría que se llevó el “King” Khan a Londres fue la bolsa de más de un millón de dólares que recibió. También una lección: no siempre es bueno hacer visitas cuando no se conoce quien es el hombre que va a impartir justicia en casa ajena. Aunque no creo que todo sea malo para el todavía prometedor boxeador, porque si bien no podrá seguramente pelear tan pronto como pensó con los más grandes de la división de los pesos welter, en el camino hay otros que seguramente van a querer pelear con él.

En ese factible horizonte debe estar el mexicano Erik “El Terrible” Morales, que como él necesita ganar de manera convincente para seguir apuntando por peleas de un nivel superior que lo vuelvan a poner en el camino por donde se pasean los grandes de la división. Sin duda sería una buena pelea para los dos, en la que yo me inclinaría por el europeo que perdió por las tarjetas con la anuencia del árbitro, pero que no lo hizo mal.

Tampoco se puede obviar una casi segura revancha con Lamont Peterson, quien finalizado el combate declaró que estaba dispuesto a volver a pelear con él. Sin duda que cruzarán guantes, los mercaderes de este deporte saben muy bien que ese será un pleito muy esperado desde ya porque promete mucha acción y dinero.

No creo que Juan Manuel Márquez sea un posible rival, el mexicano va a seguir buscando la revancha con Manny Pacquiao por dos razones muy válidas. La primera que le va a reportar más de 25 millones de dólares, la otra que definitivamente él quiere dejar claro que le puede ganar al filipino, y esta vez hará todo lo posible por lograrlo. Otros posibles rivales de Amir Khan pudieran ser el mexicano Víctor Ortiz, y el norteamericano de origen haitiano Andre Berto.

También un buen combate para él sería ante el puertorriqueño Miguel Cotto, quien después de imponerse por nocaut técnico al mexicano Antonio Margarito, el pasado 3 de diciembre, en el Madison Square Garden, en Nueva York, ha vuelto a ascender a lo más alto de la división, y está en condiciones de escoger con quien pelear o, mejor todavía, buscar una gran pelea por una buena suma de varios millones de dólares. Este choque sería bueno por las características de ambos peleadores –buena técnica, coraje y pegada-, pero es un poco difícil que el del viejo continente pueda ahora aspirar a esa pelea donde el boricua tiene mucho que perder y poco que ganar.

En fin que el “King” inglés, por ahora, tendrá que permanecer en compás de espera, mientras sigue soñando con subirse al ring a enfrentar a los reyes de la división en un futuro, que indiscutiblemente ahora está un poco más distante.

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