lewis pikDesde que el inglés Lennox Lewis decidió colgar los guantes no he vuelto a ver una buena pelea en la división de los superpesados en los Estados Unidos. El encanto de los gigantes se fue a pasear y parece que bien lejos. No hay rivalidad, cuando sube al ring uno bueno el otro es pésimo o cuando menos malo. Para ver una pelea de calidad sobre el ring tienen que haber dos boxeadores buenos. La sequía ha sido propicia para que aparezcan cada día más “mastodontes”, gordos, bien gordos, sin apenas técnica y mal preparados físicamente, tanto que generalmente los combates concluyen mucho antes del round final por cansancio, o por una trompada mal tirada que pegó en la diana.

La década mejor de los últimos tiempos, inobjetablemente fue la de los años 90. Cuando todavía quedaban luces de figuras de primer nivel que eran bienvenidos en cada salida. En ese grupo estaban los eternos rivales Evander Holyfield y Mike Tyson, quienes animaron por unos cuantos años la división con peleas que todavía son buscadas o recordadas por los amantes de fistiana. Además de poseer técnica o tener pegada y ser valientes, brillaban con luz propia cada uno con su estilo. No importaba si peleaban entre sí o si la batalla era con algún otro de los buenos, se sabía potencialmente de antemano que iba a celebrarse una buena pelea. Así era.

Para que se tenga una idea de cómo andaba la división en esa década, basta recordar que un tal James “Buster” Douglas dispuso en Japón del invicto Mike Tyson por nocaut en el décimo asalto en 1990.Y ese mismo año, en el mes de octubre en Las Vegas, Holyfield derrotó a Douglas por fuera de combate en el tercer episodio, para de ese modo quebrar las ilusiones del sorprendente campeón mundial.

Bastaría con esos detalles para poner en perspectiva lo que estaba ocurriendo en esos años con unos cuantos de los grandes, pero no estaría completa la idea si no hacemos alusión a otros púgiles y sus hechos. En 1992, dos años después de caer Douglas ante los puños de Evander Holyfield, éste sucumbe por puntos en Las Vegas ante Riddick Bowie y se convierte en nuevo campeón del mundo, pero sólo por un escaso año, porque en la revancha Evander le gana por decisión de los jueces. Esa gran rivalidad que tanto escasea hoy, era de primer nivel, y ello aseguraba un gran interés por parte de los seguidores, y una salud divina a la división.

Todavía siguieron apareciendo otros grandes, entre ellos el primer zurdo campeón del mundo, Michael Moore, quien derrotó a Holyfield de manera sorpresiva en 1993. Regresó también al boxeo en esos años, George Foreman, con 43 años y noqueó en el décimo asalto a Michael Moorer. Cualquiera ganaba, el nivel estaba repartido entre muchos y no importaba si eras un viejo o un novato, si había capacidad para pelear dignamente y contabas con los atributos necesarios seguro que la pelea iba a ser buena y podía ganar cualquiera.

Ahora, en el año 1992, aparece en el escenario boxístico el inglés Lennox Lewis, sin duda uno de los más grandes peleadores de la división y se impone por KO en el segundo asalto a Donovan Razor Radock. Se movía con belleza danzaria, poseía todos los rudimentos de la técnica y para más pegaba. Ya en el año 1998 era campeón del Consejo Mundial de Boxeo. Entonces se enfrenta en Atlantic City, New Jersey, a Shannon Briggs y lo vence por fuera de combate en el quinto round, no sin antes haber estado en apuros frente a un rival que le estaba haciendo un buen combate. Menos de tres años después, en Sudáfrica, cae Lewis por nocaut en el sexto asalto ante Hashim Rahman. Era el mismo patrón iniciado en los 90 que afloraba todavía hasta principio de los dos mil, cuando comienza el declive con la ausencia de boxeadores de primer nivel y aparecen los nuevos dueños del peso, los hermanos Vitali y Vladimir Klitschko.

Lennox impone su clase en los primeros años de su carrera, cuando en 1993 y 1994 conquista los títulos del Consejo Mundial imponiéndose a Tony Tucker por puntos; Frank Bruno por KO en el séptimo round y a Phil Jackson también antes del límite por KO en el octavo episodio. Ese mismo 94´cayó sorpresivamente ante Oliver McCall por KO en dos asaltos. Después en la revancha, en el año 1997, Lewis lo derrotó en el quinto round por KO. No serían sus únicas victorias y títulos, porque entre el 1997 y 1998 sigue acaparando titulares con sus triunfos ante Henry Akinwande, Andrew Golota y Shannon Briggs, al primero por descalificación y a los otros dos por KO en el quinto asalto.

Al fin en el 1999 se enfrentan los dos grandes el momento Lennox Lewis y Evander Holyfield, en un pleito donde todo el tiempo el inglés dominó el combate, tanto que estuvo a punto de liquidar por KO a su rival en varias ocasiones, pero al final los jueces consideran que la pelea es tablas. Más tarde, en 1999, en la revancha, gana Lewis por puntos. De ahí en adelante sigue creciendo, aunque en el camino es derrotado por Hasim Rahman, al que luego se enfrenta y lo vence. También supera a Mike Tyson por fuera de combate en el octavo asalto y, finalmente, en el año 2003 se impone a Vitali Klitshko por nocaut técnicos en el sexto round. “El León”, como se apodaba el gran campeón que conquistó medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl, en 1988, concluyó su carrera con récord de 41 victorias, 32 de ellas por nocaut, sólo dos derrotas y un empate.

Paradójicamente, desde que venció al mayor de los hermanos Klitshko en defensa del título del Consejo Mundial de Boxeo, la división quedó en manos de los ucranianos, porque esa fue la última pelea del gigante inglés, devenido en comentaristas de boxeo de las transmisiones por la cadena norteamericana HBO. Desde entonces se busca a un nuevo Rey aunque existe el Rey.

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