vitaliMe llama la atención el tema de los pesos completo que nuestro compañero Reynaldo López trae a Zona de Boxeo y no puedo dejar de recordar aquel 21 de junio de 2003, cuando en Los Ángeles, California, Vitali Klitschko fue atracado por la mafia del boxeo que buscaba mantener al último baluarte de una camada casi extinta en la división de los pesados.

Aquella noche marcó un antes y un después en la categoría de los pesados, pues significó el retiro de Lennox Lewis del boxeo profesional, desprendiéndose con ello el último eslabón de la cadena de campeones lineales que dominaron la división mastodóntica desde que en el ‘88 Larry Holmes destruyó en diez rondas a un disminuido Muhammad Alí.

La generación que surgió posterior a Holmes, incluido Mike Tyson, será para mí la más sobrevalorada de la historia de los Heavyweights, porque con ella vino el Pague-Por-Ver y toda la parafernalia que aún sigue aceitando el engranaje que año con año roba al fanático y luego le deja dibujada una sonrisa en la cara.

Los inventores del boxeo, o los que creen haberlo inventado, comenzaron a inflar peleadores en un intento por crear al nuevo Cassius Clay. Algunos de ellos fueron muy buenos, pero no en el grado en el que la historia los colocó.

Mike Tyson causaba terror tanto dentro como fuera del ensogado y su fama precedía de brutales nocauts a estrellas en decadencia y peleadores mediocres y cobardes, hasta que James Buster Douglas lo desmoronó un fatídico 11 de febrero de 1990, en una pelea en la que para ser justos Tyson debió ganar por nocaut en el octavo round.

El aguerrido Evander Holyfield disfrutó de la supremacía entre paquetes bien envueltos y starbouts con púgiles sacados del geriátrico. Pero en el momento en el que lo pusieron contra un joven en sus mismas condiciones—Ridick Bowe—se le acabó el corrido.

Y así podríamos seguir hasta llegar a Lennox Lewis, quien resultó ser el más longevo de toda esa generación. Un talentoso inglés al que el propio Ridick Bowe optó por evadir para seguir conservando su status de Rey de la división.

Esto no es un intento por demeritar lo construido por todos estos campeones, algunos inmortalizados en el salón de la fama. Simplemente pretendo poner las cosas en un lugar justo y rendirle el respeto que se merece a la figura de Vitali Klitschko, quien debería ser considerado como el último gran campeón de los pesos pesados.

Vitali Klitschko ni siquiera había sido programado para enfrentar a Lewis por el título mundial en junio de 2003, él en realidad llegó a esa pelea sustituyendo al canadiense Kirk Johnson, quien sufrió un desgarre muscular dos semanas antes.

Y ahondando más en ese asunto, Lewis no quería tomar esa pelea, siempre le dio largas a pesar de que Klitschko era el contendiente obligatorio. Y la razón por la que sucedió fue porque, además de la lesión de Johnson, Vitali estaba programado para aparecer en la misma cartelera, y con tan pocos días para la realización de la misma había que echar mano del contendiente que estaba listo para combatir.

No me queda la menor duda de que en los 90’s Vitali habría arrasado con la división de los pesados tal como lo ha hecho hasta el momento; y si en la actualidad no ha llegado alguien que le pueda competir ni a él ni a su hermano Wladimir es porque simplemente estos dos pugilistas están fuera de liga.