ali70 pikFanfarrón, con palabras hirientes para sus rivales y portador de una inteligencia poco común, Muhammad Alí, “The Greatest” arriba a los 70 años el 17 de enero afrontando una batalla contra un rival que lo golpea y se mantiene oculto en su cerebro: el Mal de Parkinson.

Célebre por “flotar como una mariposa y picar como una abeja” dentro del ring, Alí trascenderá por haber protagonizado grandes combates, ser irreverente ante sus rivales y defender los derechos de los negros a cualquier precio.

Tres veces campeón del mundo de los pesos pesados, Muhammad Alí, cuyo nombre original era Cassius Marcellus Clay Jr. antes de acogerse al Islám en 1964, fue incluido en tercer lugar en la lista de los mejores púgiles libra por libra de la revista “The Ring” y en el décimo de la Organización de Investigaciones del Boxeo Internacional (IBRO).

Controversial por su activismo político hacia la religión musulmana, Alí también fue reconocido como “Deportista del Siglo” por la revista deportiva “Sports Illustrated” y “Personalidad deportiva del Siglo XX”, por la BBC de Londres.

Tras ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, inició una vertical carrera hacia los primeros planos del pugilismo entre los pesos completos, en la que venció en sus inicios a Sonny Banks, Archie Moore, Lamar Clark y el temido y respetado Sonny Liston, entre otros.

Diecinueve victorias sin reveses, incluídos 15 nocauts, entre 1960 y 1963 lo convirtieron en un rival peligroso al que todos los mastodontes comenzaron a mirar con gran respeto.

En lo adelante, Alí (56-5,0, 37 KOs) participó en varios combates famosos como los tres frente a Joe Frazier y otro ante George Foreman, a quien envió a la lona por la cuente definitiva para obtener por segunda ocasión la corona mundial de los pesados.

Fuera del cuadrilátero, se opuso a la guerra que sostenía Estados Unidos en Vietnam. En 1967 rechazó incorporarse al ejército estadounidense y tras ser arrestado, lo declararon culpable de evasión al servicio militar. Lo despojaron del título mundial y suspendieron su licencia para pelear. Aunque no lo encarcelaron, no regresó al ring en cuatro años hasta que el Tribunal Supremo aceptó su demanda.

El 11 de diciembre de 1981, con 38 años y después de dos décadas de triunfos, se vio obligado a tomar el camino del retiro defintivo después de una aplastante derrota ante Larry Holmes, otra ante Leon Spinks y la última frente a Trevor Berbick, un joven de 27 años nacido en Jamaica y que se hizo campeón de los pesados en Canadá.

“Soy un sabio del boxeo, un científico del boxeo”, dijo en uno de sus comentarios rimbombantes. “Esa es una realidad científicamente demostrada. Allá vosotros si olvidáis, por vuestra cuenta y riesgo, que soy un maestro del baile y un gran artista”.

También fueron famosos los alardes que hizo sobre sus condiciones físicas: “Soy duro … He estado talando árboles. Me he peleado con un caimán. Me he pegado con una ballena, he esposado al trueno y he metido al rayo en la cárcel. Soy tan rápido que apago la luz y llego a la cama antes que la habitación se oscurezca totalmente”.

Y no menos relevantes resultaron sus burlas a los rivales al llamar “La Momia” a George Foreman, el “Oso Feo” a Sonny Liston, “Drácula” a Leon Spinks y el “Cacahuete” a Larry Holmes. A Joe Frazier le dijo: “Eres demasiado feo y tonto para ser campeón. El campeón del mundo debe ser listo y guapo como yo”.

Y aunque en una ocasión señaló que buscaba la inmortalidad y estaba a un paso de ella, años después con sus manos temblorosas reconoció que “Dios me está haciendo ver que soy un hombre como otro cualquiera”.

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