El bullicio ensordecedor del público que abarrotaba el Palacio de los Deportes, enmudeció repentinamente. Los que hasta momentos antes habían vitoreado a la campeona sin cesar, aplaudiendo de pie el desarrollo del combate, se miraban unos a otros las caras sin entender completamente lo que estaba sucediendo en el ring: el referí acababa de detener la pelea, aún cuando no había evidencia de que la retadora estuviera en total indefensión.

No hubo caídas, no estaba grogui, y si bien es cierto sufría los embates de Gabriels, mostrando en su amoratado rostro la huella de las poderosas combinaciones de la campeona mundial mediano Jr. de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), todavía se defendía y contestaba las arremetidas, sin dar muestras de estar al bode del colapso.

La más sorprendida en ese momento fue la misma Dakota Stone, quien con gestos de frustración preguntaba una y otra vez por qué había detenido la pelea y exigía su reanudación inmediata. Gabriels, por su parte, caminaba atónita por el entarimado y luego se retiró a su esquina a esperar el rumbo que iban a tomar los acontecimientos.

El referí mantuvo su decisión y levantando las manos decía: no va más, se acabó. El público estalló en abucheos contra la decisión del tercero del ring, pero no hubo vuelta atrás. Hanna entonces tomó el micrófono y luego de pedir un aplauso para Dakota, manifestó que le ofrecía la revancha a Stone, “porque esto no puede terminar así”.

Corría el octavo round, y las tarjetas reflejaban la superioridad total de la campeona, a quien quizá solo un “lucky punch” podía tumbar, porque Stone llevaba la pelea perdida hasta ese momento.

El referí, Genaro “Gino” Rodríguez, de amplia trayectoria juzgando peleas en prácticamente todo el mundo, justificaba su decisión en que “Stone estaba recibiendo muchos golpes” (¡!). Bueno, pues si era precisamente una pelea.

Según Rodríguez, Stone ya no tenía posibilidad de triunfar por puntos, y “evidentemente” no iba a noquear a Gabriels, así que “porque hay que tener un poquito de compasión”, truncó nada menos que un combate por campeonato mundial. “Por cada 4 ó 5 golpes que recibía Stone, Hanna recibía apenas 1”, se justificaba el árbitro. “No había forma que Stone pudiera ganar esa pelea y no ameritaba que siguiera recibiendo castigo innecesario”, concluyó.

La decisión opacó la victoria indiscutible que Hanna venía tejiendo hasta ese momento, merced a que mantuvo el combate a distancia, a su buen manejo de piernas, su velocidad y movimiento constante en el cuadrilátero y a su fuerte pegada que estaba labrando un nuevo rostro para Stone.

Esta fue la sexta ocasión en que Dakota “solid” Stone compite por un título mundial, obteniendo resultados negativos en todos sus combates. Ella asegura que varios de ellos fueron “verdaderos robos”, por el hecho de pelear fuera de su país. “Cuando peleas fuera de casa, y el combate se va tarjetas, la decisión será invariablemente para la peleadora local”. Entre otros lugares, Stone ha combatido en Suecia, Alemania y Trinidad y Tobago.

Stone se vio envuelta en otro resultado polémico cuando se enfrentó el pasado 4 de junio de 2011 a la legendaria campeona norteamericana Christy Martin, y el referí detuvo la pelea en el último round para proteger la integridad de Martin debido a que ésta se había fracturado la mano durante el transcurso del combate. Esa vez, el árbitro cortó la posibilidad de que Martin llegara a las 50 victorias en los encordados.

La campeona apeló la decisión ante la Comisión Atlética del Estado de California, alegando “discriminación por sexo”, por la creencia de los jueces que hay que proteger a las boxeadoras mujeres. La pelea se dictaminó como un nocaut técnico a favor de Stone.

Anoche, la pelea Gabriels-Stone tuvo un resultado parecido pero contrario a los intereses de la retadora. Dakota había anunciado que buscaría noquear a Gabriels precisamente para evitar que algo así le volviese a ocurrir, pero la verdad es que Hanna estaba dando una lección de boxeo a Stone, y su rapidez y manejo de piernas la mantenían lejos de los puños de rival.

El sorpresivo y controversial resultado deja muchos interrogantes. Muchas veces se critica a los árbitros por dejar que una pelea continúe a pesar del tremendo castigo que está recibiendo un boxeador. Otras veces se les recrimina por anticiparse demasiado a detener un combate cuando no hay aparentes visos de daño irreparable en ninguno de los contendientes.

Muchos boxeadores han peleado con manos fracturadas, con mandíbulas rotas, como el caso Muhammad Ali-Ken Norton, con ojos prácticamente cerrados que impide la visibilidad, y en algunos casos se ha logrado revertir resultados y obtener triunfos cuando se pensaba que ya todo estaba perdido.

Ezequiel Obando, entrenador de Hanna, respaldó la decisión del árbitro, mencionando varios casos de púgiles que han quedado inválidos o han muerto debido a las palizas que reciben en el ring.

El resultado de la pelea de Gabriels y Stone se une a otros no menos discutidos de los últimos meses, como el de Floyd Mayweather-Victor Ortiz; Bernard Hopkins-Chad Dawson y Juan Manuel Márquez-Many Pacquiao, que todavía están generando comentarios.

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BoxeoLaura Dijo:

Desafortunadamente las malas decisiones de los árbitros nos persiguen desde el 2011… algo se debe hacer, le roban al espectáculo y a los peleadoras. El equipo de Dakota Stone comentó después de la pelea que su estrategia era bombardear en los últimos rounds, y en realidad ella empezó a subir su nivel a partir del 7mo round… si su estrategia iba a resultar, aunque poco probable porque Gabriels iba arriba en las tarjetas, no era imposible, pero nunca lo sabremos. Le robaron la oportunidad a Dakota, el momento a Gabriels, y el espectáculo al público.