En el mundo del pugilismo, el advenimiento de un nuevo año también genera enormes expectativas. Y este 2012 que recién comienza no será la excepción. Desde ya se vislumbran combates épicos, escándalos, sorpresas y por qué no… decepciones. Sobre y fuera del cuadrilátero puede suceder lo impensable. Pero lo predecible es que buena parte de esas historias por venir estarán protagonizadas por pugilistas mexicanos.

Esta no es una afirmación a la ligera. Apenas un vistazo al ranking de las cuatro organizaciones mundiales: AMB, CMB, FIB, OMB, para notar que en el Arte de Fistiana los guerreros aztecas suelen desempeñar papeles protagónicos, también de reparto, pero casi nunca de relleno.

De hecho, 18 fajas absolutas o interinas, hablan a las claras de la preponderancia de los fajadores mexicanos, sobre todo en las divisiones intermedias y pequeñas.

En la última actualización (16 de noviembre de 2011) más de cien ocuparon espacios entre los 15 primeros de los listados elaborados por las mencionadas entidades, las cuales rigen los destinos de este deporte -cada organización procesa su propio escalafón en cada una de las 17 divisiones de peso-.

La división ligera (hasta 135 libras) aparece como la más poderosa en cuanto a calidad, pues púgiles mexicanos encabezan los cuatro listados: Juan Manuel Márquez (AMB y OMB), y Antonio DeMarco y Miguel Vázquez, hacen lo propio en CMB y FIB, respectivamente.

Tomando como patrón de comparación la cantidad, la categoría más sobresaliente es la minimosca (108 lbs). En ella confluyen 14 peleadores entre los cuatro escalafones. La súpermosca (12), mínima (12) y la gallo (11) son otras divisiones en las cuales abunda sangre del país de los aztecas.

Los pesos pesados, crucero y medio pesados aparecen como los puntos más endebles. Allí ningún mexicano pudo incluirse entre los mejores. Tampoco les fue bien en los súpermedianos (1) y en los welters (2).

Resulta un enigma conocer hasta dónde los púgiles aztecas pueden engrandecer su reputación, pero las estadísticas de 2011 son bien elocuentes. Y no sería descabellado asegurar que en estos 12 meses tendrán nuevamente una armada que, solo de mirarla, pone la piel “color de hormiga brava”.

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