nicolinoBuenos Aires.- Casi a punto de cumplirse 40 años desde que perdiera la corona ante el panameño Alfonso “Peppermint” Frazer, para los amantes del pugilismo en Argentina el reinado del ex campeón de los welter junior de la Asociación Mundial de Boxeo Nicolino Locche continúa hoy inmaculado.

Para ellos basta sólo un argumento, pero de una solidez sin par: Nadie hasta ahora pudo igualar al “Intocable” Lochhe en el difícil dominio de la esquiva, el desconcierto (que provocaba en sus rivales) y la defensa.

Nadie pudo, por tanto, igualarle en lo que un reconocido periodista de la revista El Gráfico, Félix Daniel Frascara, definiera en la década de los ´60 como “el arte de no pegar sin dejarse pegar”, y aún así llevarse la victoria.

Nacido el 2 de septiembre de 1939 en la localidad mendocina de Tunuyán, quien reinara entre los welter junior desde diciembre de 1968 hasta marzo de 1972 comenzó a boxear cuando tenía 16 años y 42 kilos de peso.

Cientoveintidós peleas ganadas y solo cinco perdidas resumen su trayectoria como amateur y anteceden a su debut profesional el 11 de diciembre de 1968 frente al sanjuanino Luis, a quien derrotó en el segundo asalto por nocaut, una vía que en toda su carrera sólo le aportó 14 de los 117 triunfos que archivó.

Nicolino – resumió alguna vez en tono de broma un colega – “no pegaba ni estampillas”.

Sin embargo, la falta de pegada la suplía con una maestría sin par en el arte de las fintas, lo que le mereció el mote de “El Intocable” y que lo hacía un boxeador diferente.

Un púgil, aseguran quienes los vieron entre las 12 cuerdas, que supo hacer del boxeo un espectáculo para espíritus sensibles y apto para todo público al despojarlo de su violencia innata y suplirla por la magia de ganar sin golpear.

Mas, debió transcurrir una década desde su debut hasta que la gloria tocara sus hombros también en un mes de diciembre, esta vez el día 12 del año 1968, cuando en el lejano Tokio venció por nocaut técnico al hawaiano Paul Fuji, para ceñirse el fajín mundial de la AMB.

Logge defendió cinco veces con éxito su corona: en 1969 frente a Carlos Hernández, primero, y Joao Henrique, después. En 1970 contra Adolf Pruitt; en 1971 ante Domingo Barrera, en abril, y en diciembre frente a Antonio “Kid Pambelé” Cervantes.

El 10 de marzo de 1972, en Panamá, finalizó el reinado oficial de “El Inmortal”, al caer por puntos en 15 asaltos ante el local “Peppermint” Frazer.

Un año después intentó recuperar el cetro enfrentando a Kid Pambelé en Maracay, Venezuela, pero perdió por KOT en el noveno asalto. Para entonces, ya el declive de Logge resultaba evidente. Mas, los malos negocios lo obligaron a intentar un nuevo regreso y el 7 de agosto de 1976, en el Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche, logró imponerse al chileno Ricardo Molina Ortiz antes de colgar definitivamente los guantes.

La magia –escribía a propósito un diario argentino – estaba intacta; el físico ya no. Y cuando Nicolino se dio cuenta, “dijo adiós antes que el último papelón ensuciara el idilio y la leyenda”, poniendo fin a una maravillosa carrera.

“El Intocable” Logge murió en su natal Mendoza el 7 de septiembre de 2005, víctima de las afecciones derivadas del único rival al cual nunca pudo vencer: el cigarrillo, que lo acompañó desde la temprana edad de 13 años y que terminó arrebatándole la vida.

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