El cubano Guillermo “El Chacal” Rigondeaux tendrá un verdadera prueba de fuego cuando este viernes enfrente al norteamericano de ascendencia puertorriqueña Rico “Suavecito” Ramos, por el título súpergallo (122 lbs) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Se augura una pelea de poder a poder en el Palms Casino Resort de Las Vegas, Nevada, donde las virtudes estilísticas del retador, desarrolladas fundamentalmente durante su carrera como amateur, chocarán contra la experiencia profesional de Rico, que es el monarca exponente y permanece invicto en 20 salidas al cuadrilátero, incluidos 11 nocauts.

“Las ganas de vencer y el enfoque siguen siendo los mismos: este viernes 20 regreso de allá con el título de campeón. (…) A Ramos le va a durar poco la faja. Así que la mire bien de aquí al momento de la pelea”, confesó al Nuevo Herald el destacado atleta que tiene balance profesional de 8 y 0, con seis decisiones por la vía rápida.

Las opiniones sobre el posible resultado están divididas, pero coinciden en señalar que esta pudiera ser la pelea que lance al Rigo a la fama o a la cloaca del boxeo rentado. Pues, nadie se atreve a cuestionar su trascendencia en el amateurismo donde ganó todas las coronas de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA), entre ellas las olímpicas de Sydney 2000 y Atenas 2004.

Ese palmarés en la versión aficionada hizo expedito el camino, tras apenas seis presentaciones como profesional, hacia el pleito por la faja universal interina frente al panameño Ricardo Córdova. Hecho casi inédito, únicamente comparable a lo ocurrido al estadounidense Pete Rademacher. Tras ser campeón olímpico en Melbourne 1956, debutó como profesional discutiéndole el título a Floyd Patterson.

Pero la misma pelea que lo convirtió en titular mundial interino de las 122 libras de la AMB resultó un arma de doble filo pues generó cuestionamientos y dudas sobre su real valía. Las críticas iban dirigidas hacia su falta de agresividad y exceso de fintas, actitud que no suele acarrear dividendos suculentos.

Lo contrario pensó su promotor Luis de Cubas. Después del éxito de su protegido declaró: “¿cómo ha cambiado el boxeo? Hace 10 años todos habrían hablado maravillas del estilo de Guillermo, pero en estos tiempos eso ya no basta. La gente quiere golpes de principio a fin. Creo que no se ha valorado el triunfo de Guillermo en su justa medida’.

El viernes Rigondeaux tendrá la oportunidad de redimirse ante un contrincante poderoso pero accesible, que tampoco convenció en el combate por el título contra el japonés Akifumi Shimoda (24-3-1, 10 KOs), quien lo iba superando con holgura hasta que en el séptimo round un gancho de izquierda le salvó de una derrota.

“A decir verdad, no he visto casi nada de las peleas de Ramos. No miro tanto al contrario, sino que encima del ring me voy adecuando a lo que trae. Nada de lo que pueda presentar me va a sorprender”, reveló el cubano que nació el 30 de septiembre de 1980 y que algunos expertos comparan, por su exquisito boxeo, con Ray Sugar Robinson, Kid Chocolate y Sugar Ray Leonard.

Puede ser que haber peleado un solo round en 2011 (frente al irlandés Willie Casey), constituya un inconveniente y para evitar cualquier sobresalto confesó que sumó más de 100 asaltos de sparrings en el gimnasio Lucky Strike en Hollywood, Fort Lauderdale.

El técnico cubano Ismael Salas ha velado por su puesta a punto y supervisó la conversión de sus últimos rasgos del pugilismo amateur hacia el profesional. “Yo no diría eliminado todo el equipaje amateur, porque Rigo tiene unas condiciones excepcionales, sino que lo he combinado con lo mejor que puede ofrecer el boxeo profesional.”

“Ahora se mueve mejor, utiliza las piernas de manera más inteligente, entra y sale al intercambio con mayor rapidez y contundencia. Todo esto se verá el viernes en la noche. Ramos es un buen boxeador y le doy mérito, porque nunca perdió la concentración ante Shimoda, pero Rigo está en otra liga”, concluyó Salas.

Sobre su futuro y previendo que concluirá exitosamente la prueba inminente, Rigondeaux dijo: “no es un secreto que quiero a Nonito Donaire o al que sea, pero no es tan fácil como parece (…) Quiero ver quién tiene el valor de pelear conmigo, porque todos los 122 libras se me esconden. A mí, el que me busca, me encuentra.”

Gústele o no, el Chacal tendrá que ser categórico ante Ramos para acallar rumores y así obligar a que los púgiles de la división de los súpergallos estén irremediablemente destinados a encontrarlo. Veamos como termina esta historia.

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