dundeeEl ex entrenador Angelo Dundee no podía faltar al cumpleaños número 70 de Muhammad Ali. Y estuvo ahi en Louisville, el sábado, tres días antes de la efeméride que se cumplió este martes 17 de enero. Sus 90 años no le impidieron acompañar al mito del boxeo mundial: al gran campeón, el de desplazamientos felinos y lengua mordaz; ese que dijo frases tan altisonantes como “soy un sabio del boxeo, un científico del boxeo. Soy un maestro del baile, un verdadero artista del ring” y que se ganó el amor o el odio de millones de personas.

Ali era así, irreverente; para él no existían claroscuros. O lo amabas o lo odiabas. Y Dundee es de esos que lo amó…y aún lo hace. Quiso demostrarlo, no por glamour, sino por gratitud y devoción a la leyenda que ayudó a construir. Y es que el hombre de 70 primaveras, que desde 1984 disputa el más feroz de sus combates contra el Mal de Parkinson, fue su discípulo más avezado.

Los seguidores de la carrera de Alí afirman que Dundee le dio el toque final a la obra maestra que se hizo notar en 1960. Entonces su nombre era Cassius Clay y ganó para Estados Unidos el título olímpico en Roma. Pero a sus manos llegó como Muhammad Ali, el ferviente seguidor de la Nación del Islam.

Poco conocido por las presentes generaciones, Angelo es considerado como uno de los más grandes estrategas de todos los tiempos y tiene un espacio en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional, a la misma altura de nombres tan ilustres como los de Eddie Futch y Nacho Beristáin.

En Kentucky no pasó desapercibido para los medios a los cuales declaró que su alumno le pidió que le llevara al gimnasio; luego agregó: “eso es justo lo que más anhelo, estar en el gimnasio con Ali, es algo que extraño y que de nada más imaginarlo fue algo grandioso.”

Dos años atrás en una entrevista realizada a Dundee aseguró que no habrá ningún otro peleador de la estatura de Alí, quien consiguió 56 victorias, 37 de ellas por la vía del nocaut, con apenas cincon derrotas en una época de gloria de los pesos completos.

“Era un peleador que reunía absolutamente todo lo que un entrenador busca en un boxeador, habilidad para quitarse golpes, punch, rapidez, inteligencia y mucha disciplina. Por algo es y seguirá siendo el más grande.”, expresó emocionado Dundee.

Y agregó que tenía talento y un carisma sin igual. “Obviamente Ali se dejó llevar por el momento y quizá perdió un par de peleas que jamás debió perder, pero era grande como él solo, hizo cosas que la mayoría pensaba que no podían lograrse, le dio brillo a la división (pesada) y eso es algo que todos le agradeceremos”, confesó el nonagenario que reside en La Florida.

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