Hay ocasiones en las que los organismos mundiales dándose golpes de pecho critican y ponen en evidencia combates desiguales, pero hay otras en las que de la manera más absurda aprueban y sancionan pleitos tan disparejos que ni al fanático mas casual pueden engañar.

La noche de ayer en Chihuahua, Chihuahua, uno de los peleadores mas palomeados del momento, Alejandro “La Flakita” Sanabria, retuvo su devaluada corona mundial plata ligera del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) ante un peleador filipino al que superaba en experiencia, altura, alcance, tonelaje y todo lo que a usted se le pueda ocurrir.

Se me olvidaba, el nombre del rival es Jhunriel Ramonal y es un peso súper gallo natural al que trajeron como carne de cañon de la misma forma que hacen en la actualidad con los peleadores filipinos, aprovechándose de la candente rivalidad que existe entre aztecas y tagalos.

Aún no puedo entender el porqué de esta pelea ya que ni siquiera es un “tune up” para una oportunidad más importante, pues es bien sabido que Sanabria es uno de los peleadores más protegidos y sobrevaluados en la actualidad.

Lo único que logro entender de esto es que su empresa promotora trata de mantenerlo ganando para justificar su increíble ascenso en las clasificaciones del CMB y entonces sí poder cobrar bien en una pelea trascendente aunque no tenga la mínima posibilidad de ganar.

Desde hace tiempo que Promociones del Pueblo juega con la misma bandera. Lo hizo con el “Ceviche” Ibarra pero se les cayó el negocio antes de tiempo. También lo está haciendo con el “Chuky” Lazcano y Marco “Dorado” Reyes y en el pasado fue lo mismo con Víctor Zaleta.

Los Kuchle (Promociones del Pueblo) se han convertido en unos de los principales promotores del país y vergonzosamente en todos los años que tienen en el boxeo no han podido sacar una figura que mueva a las masas. El único boxeador activo que tiene etiqueta de campeón es Jhonny González y cuando éste llegó a sus filas ya era lo que es hoy en día.

Este tipo de farsas son dañinas para el boxeo, pero más dañino es que los organismos sean cómplices porque se supone que existen para impedir que espectáculos como estos se realicen.

Como diría Marco Antonio Solís ¿A dónde vamos a parar?

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