Respaldado por un inigualable carisma Oscar de La Hoya tocó las estrellas. Con precisión en el golpeo e inteligencia se convirtió en el “Chico dorado”, un fenómeno de las cuerdas, que con raíces mexicanas, se erigió en símbolo de los deportistas estadounidenses y más tarde en un exitoso hombre de negocios.

Pero como todo ser humano, Oscar de La Hoya es imperfecto y vulnerable. Las mieles del dinero y el poder trocaron el “sueño americano” en un penoso caso de un drogadicto con fortuna, que deshizo el matrimonio por infidelidades.

“Toqué fondo hace poco”, dijo en un programa de la cadena Univisión. “Hasta pensé en suicidarme, pero me faltó coraje y valentía para hacerlo”, añadió asegurando que llevaba tres meses sin vínculos con los estupefacientes y el alcohol, después de pasar un programa internado en una clínica especializada en Los Ángeles.

Como confirmación de su doble vida, reconoció que le había sido infiel a su esposa, la ex cantante boricua Millie Corretjer, de la que se encuentra separado y con la que tiene dos hijos en común.

Hace pocos días, el “Golden Boy” acaparó cintillos periodísticos al ser demandado por la modelo Angélica Marie Cecora, quien reclama cinco millones de dólares por intentar retenerla en contra de su voluntad, además de asalto y angustia emocional en el Hotel Ritz Carlton, de Nueva York, en marzo de 2011.

Judd Burstein, abogado del ex boxeador, pidió al magistrado que desestimara la querella, pues la propia “ex conejita” de la revista Play Boy admitió que tuvo sexo consensual con De La Hoya, se quedó voluntariamente en la habitación y además llamó a una amiga que vino al hotel y participó de la orgía.

Según la modelo, durante el encuentro De La Hoya inhaló cocaína, se puso ropa de mujer y le pidió que le inyectara la droga en las nalgas.

Fue otro bochornoso episodio para De La Hoya, quien protagonizó una meteórica carrera entre 1992 y 2008, iniciada con en el título olímpico en Barcelona y concluida con el revés ante el filipino Manny Pacquiao.

En la triunfal trayectoria profesional de 45 combates, aparecen 39 victorias, con 30 nocauts y seis reveses, incluidas 16 coronas en pesos diferentes en esos 16 años.

Solamente cinco hombres pudieron vencerlo: el puertorriqueño Félix “Tito” Trinidad, Bernard Hopkins, Floyd Mayweather Jr., el Pacman asiático y dos veces Shane Mosley en 2000 y 2003.

Hopkins en la división mediana, en 2004, y Pacquiao en los welter en diciembre de 2008, fueron los únicos que vulneraron su anatomía para acabar antes del límite de tiempo.

Y mientras el juez Paul Wooten analiza el caso y decide si considera “a lugar” la acusación de Cecora, los amantes del boxeo se preguntan qué se hizo de aquel joven, que inspiró a millones de deportistas y fue ejemplo de sacrificio, inteligencia y tenacidad.

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