Quizás son tonterías, simples supersticiones. Pero lo cierto es que el año bisiesto 2012 está dejando su “nefasta” huella en el boxeo profesional. Al menos es la percepción en este corto inicio.

Dicen que los años bisiestos con sus 366 días (29 en febrero, uno más que lo habitual) son propensos a la mala suerte, la fatalidad ronda cada actividad de la vida y, en resumen, son una condenada desgracia. Es como para reirse, porque la vida es cómo es, sea cual sea el año, pero no está de más apreciar que va deparando el 2012 al deporte de los puños.

Para comenzar, no por lógica (pues tenía 90 años de edad), deja de ser impactante la muerte de Angelo Dundee, quien fuera entrenador del legendario campeón mundial estadoounidense de peso completo Muhammad Alí, y también considerado como un embajador del boxeo en todo el mundo.

Toca la trágica casualidad que Dundee muere el miércoles 1 de febrero de este bisiesto, como para incentivar los trágicos presagios derivados de la mala fama ganada entre los seres humanos por estos períodos de 366 jornadas.

Y como para colmar la copa, en términos meramente competitivos ocurre una inesperada e indeseada calamidad. Un desafortunado accidente. El estadounidense Andre Berto sufre una lesión que le impedirá disputar la revancha frente al mexicano Víctor Ortíz en un peleón que se anticipaba como el gran regalo del año. Es para mandar al…, digamos lejos, al condenado añito bisiesto. Ya no habrá combate el 11 de febrero.

Pero mejor veamos los detalles. Durante una sesión de entrenamientos, Berto tiró un gancho corto y se desgarró su bicep derecho. Más que eso. Su bicep sufrió una herida sólo reparable en el quirófano. ¿Puede existir mayor prueba de mala suerte?

Otro asunto que no anda muy claro (¿sera la mala vibra del bisiesto?) es el referente a la pelea entre los mexicanos Marco Antonio Rubio y Julio César Chávez Jr. Desde el mismísimo comienzo del año (bueno, en honor a la verdad, desde hace un buen rato) sólo surgieron trabas y más trabas, tanto de un lado como del otro, y el pleito siempre estuvo amenazado por una suspension que nadie quiere.

Todos los amantes del boxeo cruzan los dedos para confabular la mala suerte, en aras de que este inmediato sábado 4 de febrero nada impida que por fin el hijo de la leyenda, Julio César Chávez, se lie a las trompadas con un rival de la categoría del “Veneno” Rubio.

Y mientras unos desean la pelea para que su ídolo, el Chávez Jr., demuestre que no es un globo inflado, otros apuestan porque su adversario “lo convierta en papilla” (en el más clásico argot hispano), para poner fin al mito creado a la sombra de las glorias legadas por su progenitor.

Desde Cuba también llegó otra preocupante noticia en los inicios del bisiesto. Una gloria del boxeo, el tricampeón olímpico y mundial amateur de los pesos completos, Teófilo Stevenson, está en proceso de recuperación de una anomalía cardíaca.

Stevenson es todo un mito en el deporte de los puños y las 12 cuerdas. Inició su escalada de triunfos en los Juegos Olímpicos de Munich, en 1972, donde arrasó con cuanto rival se le puso delante, y ya después fue virtualmente indetenible.

El multicampeón cubano cumplirá 60 años en marzo de este año y, quienes aman el viril deporte de los encordados, le desean salud y una larga vida.

Y no terminan las malas noticias para el 2012. Al menos en este año no habrá pelea entre los dos colosos del boxeo profesional. El esperado duelo entre el filipino Manny Pacquiao y el estadounidense Floyd Mayweather tendrá que esperar.

Nada, que sea por superstición, o por simple azar, el año bisiesto ya deja una marca en el boxeo. Y ojalá no aumenten los infortunios en el largo camino que aún queda por recorrer hasta diciembre. Seguramente los supersticiosos rezarán, mientras que otros sonreirán a los malos presagios, porque la vida es como es.

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