El ímpetu de sus 25 años le bastó al mexicano Julio César Chávez Jr para derrotar por decisión unánime a su compatriota Marco Antonio “Veneno” Rubio, de 31, el sábado 4 de febrero en el Alamodome de San Antonio, Texas, en pelea en la que el hijo del legendario Julio César Chávez preservó su faja mundial de los pesos medianos (160 libras), versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Tras dos primeros asaltos bastante parejos y con constantes intercambios, más un buen cierre por una y otra partes, el campeón defensor se lanzó con todo sobre su rival y fue acumulando una clara ventaja round tras round, con andanadas de golpes lanzadas sin temor a exponerse a la fuerte pegada de la mano derecha de Rubio.

chavez slide4Ya en las postrimerías del pleito, en los asaltos 11 y 12, Rubio pegó algunos buenos golpes al rostro de su más joven adversario, aunque el ganador nunca se dejó robar la iniciativa del todo y consiguió mantenerse en pie y devolver los golpes, e incluso tener un buen cierre, vitoreado por sus partidarios, incluido su propio padre, Julio César Chávez, que estaba en primera fila.

Resultó una demostración convincente del invicto Chávez Jr quien elevó a 45 su total de victorias, con un empate (31 nocauts), en tanto que Rubio sufrió la sexta derrota en su carrera, con 53 triunfos (46 nocauts).

Si bien el hijo de La Leyenda no dejó margen para las dudas, su oponente decepcionó a la afición reunida en el Alamodome, que lanzó constantes rechiflas contra Rubio, un pegador que antes de esta derrota había conseguido 10 triunfos en línea, nueve de ellos antes del límite.

El pleito, en general, dejó un marcado ambiente de insatisfacción, porque quedó la impresión de que, una vez más, el rival de turno para el Junior Chávez es otro mediocre pugilista que de ninguna manera puso a prueba su único mérito evidente: el ímpetu que su mayor juventud le brindó como arma en el Alamodome de San Antonio.

Desde el punto de vista técnico tampoco hubo muestras visibles de gran calidad por una y otra partes, y sólo cabe destacar el esfuerzo realizado por ambos por intentar complacer a los hinchas, en medio de constantes intercambios zapatilla con zapatilla, sin que mediara nunca la capacidad de esquiva distintiva de los más notables exponentes del boxeo.

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