Parece una broma de mal gusto que luego del pleito titular entre los mexicanos Julio Cesar Chávez Jr. y Marco Antonio “Veneno” Rubio en el Álamo Dome de San Antonio, Texas, (TSAC, por sus siglas en inglés) no se efectuaran exámenes antidoping a causa de un olvido por parte de la Comisión Atlética de esa entidad.

A pesar de los estrictos reglamentos y de los años que tienen sancionando peleas profesionales de boxeo, cometieron la pifia de no practicar exámenes de orina para el control de doping en una pelea de campeonato del mundo con transmisión internacional. Algo sospechosamente absurdo.

El equipo de trabajo de Marco Antonio Rubio afirma que al final de la lucha no habían médicos para realizar dicho examen y que tampoco existió disposición ni de la TSAC ni del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) para resolver el problema.

“No estoy conforme con que no hubo antidoping. Tampoco acepto que Chávez peleó con tanta energía y nunca se cansó. Hubo rounds en los que ni siquiera se sentó en su banquillo. Me asesoré con los doctores Escalona y Lorenzo Soberanes, y ellos me dijeron que sí debió realizarse el citado examen, y que si un boxeador ingiere algo prohibido, tarda días en eliminarlo.

“Es por eso que si este examen no se hizo, aún hay tiempo para que se lleve a cabo Y si no lo hacen, entonces aumentará la sospecha de que Julio ingirió algo, o le inyectaron algo. Yo voy a llegar hasta las últimas consecuencias,” confesó Reginaldo Kuchle, promotor de Rubio.

El propio “Veneno” Rubio denunció que el CMB nunca ordenó los pesajes previos al combate, que son un mes y una semana antes. Y si a ello le abonamos que el “Junior” tuvo problemas para marcar el límite del peso medio el día del pesaje oficial tenemos que pensar en que hubo gato encerrado en todo esto.

Por sancionar una pelea de campeonato del mundo los organismos cobran cantidades fuertes de dinero, pero cuando hay transmisión por televisión o cuando hay una súper estrella involucrada, esa suma incrementa a la del tabulador y se detiene hasta que sus dirigentes se sientan satisfechos.

Cabe aclarar que los organismos mundiales ayudan a las empresas chicas cobrando por debajo de su arancel, pero no perdonan a las grandes promociones, pues cuando hay transmisión por televisión hay mucho dinero moviéndose y todos merecen ganar bien… “según el sapo es la pedrada” dicen en mi rancho.

Así que, omitir también la realización de los pesajes previos para una pelea de campeonato del mundo es algo imperdonable. Se le pagó bastante bien al CMB por hacer su trabajo y ni siquiera tuvieron la decencia de cuidar la integridad física de los boxeadores sometiéndolos a pre-pesajes.

En noviembre de 2009, luego de su combate contra Troy Rowland en Las Vegas, Nevada, Julio Cesar Chávez Jr. resultó positivo a sustancias prohibidas en el examen antidoping por utilizar un diurético que enmascara sustancias potenciadoras de rendimiento. Se habló de que lo consumió para bajar de peso de forma rápida, pero igual el diurético es una sustancia catalogada como prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje.

La comisión Atlética del Estado de Nevada suspendió a Chávez Jr. por seis meses y le aplicó una multa de diez mil dólares. El muchacho cumplió con su castigo y siguió adelante con su carrera.

Sospechar que Julio Cesar Chávez Jr. utilizó algo para incrementar su rendimiento durante la pelea o para marcar el peso un día antes suena injusto para muchos, pero debería de sonarles más injusto que a pesar de sus antecedentes y de las omisiones cometidas en su favor para este combate, la prensa prefiera callar y minimizar lo ocurrido.

Somos víctimas de una mafia en el boxeo que busca anteponer sus intereses por encima de los del aficionado. Se burlan reglamentos, se revocan decisiones, se bloquean a peleadores y manejadores y sobre todo, se premia al que tiene el dinero y el poder.

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Crédito Foto: Chris Farina, Top Rank

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