Vuelve el olor putrefacto a inundar los cuadriláteros. Nuevamente quieren pasarnos “gato por liebre” con el examen de orina del campeón Junior Chávez que sospechosamente no se efectuó tras retener la corona mediana ante Marco Antonio “Veneno” Rubio, el 4 de febrero en el Alamodone de San Antonio, Texas.

“Chávez peleó con mucha energía y nunca se cansó”, dijeron Veneno y su equipo de trabajo sobre el estado anímico y físico de Chávez Jr. “En algunos rounds ni siquiera se sentó en su banquillo. No estoy conforme con que no hubo examen antidoping”.

Médicos y especialistas en el tema aseguran que si un púgil ingiere sustancias anabolizantes, demora varios días en eliminarlas de su organismo. Una oportunidad para resolver el lamentable “olvido” de este pleito si hubiera existido real interés en no permitir trampas.

Justa inconformidad del equipo de Rubio por la falta del imprescindible chequeo, que debía exigirse porque el hijo de La Leyenda dio positivo dos años atrás después del combate contra Troy Rowland y fue suspendido por seis meses por la comisión Atlética del estado de Nevada, que añadió una multa de 10.000 dólares.

Las dudas sobre el Junior Chávez se incrementan ya que hace pocos días lo detuvieron en estado de ebriedad mientras conducía su vehículo en Los Angeles y tendrá una audiencia en los tribunales de esa ciudad a mediados de marzo.

Revisar cuidadosamente cada detalle relacionado con la pelea era una obligación del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y de la comisión de boxeo de Texas para que no existiera nada turbio, como ocurrió en la victoria de Chávez Jr.

Queda mal parado el señor José Sulaimán, presidente del CMB, cuando cierra los ojos a los acontecimientos y desestima las reclamaciones de Rubio y sus asesores e insiste en dar validez al triunfo del Junior.

“Es responsabilidad de la comisión local recoger las pruebas de antidoping, en este caso la comisión de Texas, y como no llegó el laboratorio, es caso cerrado en el combate de Chávez Jr. y Rubio”, dijo de modo concluyente Sulaimán lo que incrementa la fetidez de los hechos, porque tampoco hubo pesaje previo a la pelea.

Y con total desfachatez e irrespeto al público clamó a los cuatro vientos: “Pero tendremos más cuidados en próximas peleas”. ¿En el futuro? ¿Y toda esta cadena de anomalías no significan nada?

¿O es que tras el “caso cerrado” de Sulaimán hay un “gato encerrado”? En realidad es difícil verlo con un prisma diferente teniendo en cuenta los estrictos reglamentos del CMB y la experiencia acumulada en combates de primer nivel.

La explicación de “tendremos más cuidado en próximas peleas” resulta inaceptable porque los amantes del boxeo hemos quedado como simples marionetas de esta burda manipulación que se denominó “titulo mundial mediano”.

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