Alexander “Zar” Povetkin tiene fama, mucha fama. Buena y mala. Al peleador ruso se le reconoce que es fuerte y sus golpes se asemejan a las patadas de un mulo en celo cuando defiende a su pareja. Lo demostró cuando se hizo monarca mundial amateur en Bangkok, en 2003 y también al erigirse campeón olímpico en Atenas un año después.

Y entre los profesionales, Povetkin ha ganado indiscutible prestigio sobre el ring con 23 victorias, sin reveses, y 16 por la vía del sueño. Una carrera para respetar en cualquier división, aunque en los pesados disminuye el lustre por la carencia de grandes peleadores como en épocas recientes cuando combatían Mohammed Alí, George Foreman, Joe Frazier … y muchos más.

Claro, no es su culpa que solo los hermanos Klitshko sean la honrosa excepción en esta categoría plagada de mastodontes con muchas libras y deseos, pero pocas virtudes, que provocan en el público infinidad de bostezos cuando suben al encordado.

Conocido igualmente como “El León Blanco”, Povetkin conquistó por decisión unánime la corona vacante de la división pesada frente al prestigioso Ruslan Chagaev. el 27 de agosto de 2011. Después la retuvo por nocaut en el octavo asalto ante el finlandés Cedric Boswell en Helsinki.

Ahora Povetkin expondrá su faja frente al campeón crucero OMB, el alemán de origen serbio Marco “El Capitán” Huck, el 25 de febrero en Stutgart, Alemania, que sube en busca de nuevos horizontes.

Huck (34-1-0, 26 KOs) tiene dinamita en sus puños y ha defendido en ocho ocasiones la corona, con tres defensas en 2001, dos de ellas anestesiando a sus rivales y la otra por decisión unánime.

El último en conocer de la pegada del Capitán Huck fue el argentino Rogelio Omar Rossi, quien cayó por la cuenta definitiva en el sexto round el 22 de octubre en Ludwigsburg, Alemania.

La mala fama de Povetkin se incrementó hace dos años cuando dejó plantado en una conferencia de prensa al campeón ucraniano Wladimir Klitschko, el 19 de julio de 2010 en el Commerzbank Arena, de Frankfurt, donde ambos debían anunciar su pleito programado para dos meses después.

“Es la primera vez en toda mi carrera que alguien me deja plantado en una conferencia de prensa”, dijo indignado el mayor de los Klitschko en aquella ocasión.

Tras el revuelo generalizado, los representantes de Povetkin dijeron que no había podido viajar desde Nueva York, donde se encontraba, porque tenía “una inflamación en el ojo” Soberana estupidez que atenta contra la inteligencia de cualquiera, porque tampoco Povetkin había firmado el contrato previo.

Ni corta ni perezosa la FIB sacó a Povetkin de su listado y le dio la opción como contendiente obligatorio a Samuel Peter, quien perdió por nocaut en el décimo asalto en aquella ciudad germana.

¿Enfrentará el Zar Povetkin al Capitán Huck el 25 de febrero? No se entusiasme, querido lector de Zona de Boxeo, que con Povetkin cualquier cosa puede suceder.

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