Apenas se hizo oficial que el 9 de junio habrá pelea entre el estadounidense Timothy Bradley (28-0-0, 12 KOs) y el filipino Manny Pacquiao (54-3-2, 38 KOs) y comenzó el banquete de improperios, los cuales enrarecen el ambiente pero a la vez, suelen convertirse en “atractivo” gancho mediático. Bradley y Freddie Roach, entrenador del asiático, inauguraron la controversia, que con seguridad será estratégicamente dosificada.

El púgil norteño de 28 años lanzó el primer uppercut verbal, aunque hay que reconocer que unas suspicaces declaraciones del afamado adiestrador el día del pleito entre Julio César Chávez Jr. y Marco Antonio Rubio, dieron margen para la “tardía” riposta.

Sin pizca de diplomacia Roach dijo que le hubiera gustado que su pupilo peleara contra Floyd Mayweather y no ante Bradley, pero no estaba en sus manos conseguirlo. Solo le quedaba preparar a Pac Man para la noche del 9 de junio.

Y luego disparó sobre Bradley “es un boxeador sucio (…). Usa su cabeza, hombros y demás. Manny tiene ciertos problemas con eso porque no riposta ante eso. Le digo a Manny si un boxeador te da un golpe bajo, dale un golpe bajo también pero no lo hace. El asunto es que eso pudiese ser un pequeño problema. La rapidez y pegada de Pacquiao resultarán mucho para Bradley. Debe ser una pelea emocionante por el momento que dure.”

El conocido como “La Tormenta del Desierto” se mordió la lengua hasta que firmó oficialmente el contrato del combate. Entonces retomó la animadversión entre ambos, nacida en el pasado a raíz de sus duras críticas hacia el inglés Amir Khan, uno de los discípulos de Roach, a quien no le hizo mucha gracia.

El campeón mundial superligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y que tendrá que subir hasta las 147 libras para enfrentar al filipino en el MGM Grand Hotel de Las Vegas, aseguró que su rival cometió un “gran error” al aceptar subir al cuadrilátero con él.

“Va a haber mucha animosidad la noche de la pelea. Esta será más personal de lo que la gente puede entender”, sostuvo Bradley en franca alusión a su enemistad con Freddie Roach, adiestrador de Pacquiao.

Sus ráfagas no se detuvieron y dijo “sé que a él (Roach) no le han gustado las cosas que he dicho de Khan porque, de alguna manera, lo he desenmascarado. Hay muchas personas que han hablado de lo grande que es Khan, pero para mí, es simplemente un fraude.”

A propósito, le refrescó la memoria al recordarle que él derrotó a Lamont Peterson, quien venció a Khan en diciembre pasado. Y añadió “no creo que su nombre (Khan) pueda ser mencionado con el mismo aliento que se menciona el mío.”

Sin bajar el tono explicó que Roach usará a Pacquiao para tratar de aniquilarlo temprano y esa estrategia le costará cara al filipino.

“Roach no cree que yo esté en el mismo nivel que ellos (Pacquiao y Khan). Cometen un gran error al pensar que voy a ser un escalón. Sé lo que van a tratar de hacer conmigo y voy a estar listo. Freddie no se da cuenta, pero me va a dar una gran oportunidad de ganar la pelea cuando vengan a tratar de noquearme temprano”, espetó con total seguridad Bradley, que viene de derrotar por nocaut al cubano Joel Casamayor.

“Todos somos humanos. Manny Pacquiao también. No es invisible. Me está subestimando. No puedes tratar de enviar un mensaje con un oponente de mi calibre. Pacquiao cometió un error con tan sólo aceptar esta pelea. Freddie está tratando de contraatacarme usando a Pacquiao y voy a ser yo el que envíe un mensaje después de esta pelea”, concluyó el fornido boxeador nacido en Cathedral City, California.

Seguramente este culebrón como el de las telenovelas … continuará.

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