desorden filipinoEl bochornoso espectáculo ¿boxístico? en Mar de Plata del 10 de febrero continúa recibiendo la repulsa unánime y mundial. No podía ser de otra forma. Sillas y botellas lanzadas como peligrosos proyectiles que convirtieron el ring en sitio de peligro y muerte.

El filipino Johnreil Casimero y sus asesores, así como el árbitro Eddi Claudio, fueron atacados violentamente por un grupito de indeseables. Abominable y aborrecible lo acontecido. Más aún porque el asiático ganó sin discusión por nocaut técnico en diez asaltos el cetro mundial minimosca interino de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Sin dudas, Claudio no estuvo a la altura de los acontecimientos al permitir que el local Luis “El Mosquito” Lazarte concluyera el noveno asalto cuando estaba completamente fuera de combate. Demoró las cuentas protectoras a Lazarte. Sintió la presión del público. Pero no se justifica en modo alguno los ataques. Resultan horribles las imágenes y monstruoso lo ocurrido.

Lo primero que debe garantizarse en un cartel de boxeo u otro espectáculo deportivo o artístico donde confluyan multitudes, es la integridad física de los participantes.

Entonces surge una pregunta inevitable: ¿Dónde estaban las autoridades policiales y de seguridad del recinto? ¿Qué coordinación establecieron los promotores y encargados de la velada? Muchas preguntas. Lamentablemente sin respuestas convincentes.

Casimero tuvo que refugiarse por más de diez minutos debajo del ring, mientras Claudio y uno de los preparadores del asiático fueron remitidos a un hospital para que le atendieran las lesiones. Una mancha negra en la historia del pugilismo en general y de la ciudad de Mar de Plata en particular.

Estuve allí en ese mismo escenario durante los Panamericanos de 1995. En aquella oportunidad el público dio muestras de mucho entusiasmo y respaldo a sus púgiles. Pero no hubo ni agresiones ni groserías a ningún visitante. Sencillamente respaldaron el “fair play” con caballerosidad y pasión. La lid multidisciplinaria, incluido el certamen de boxeo, transcurrió sin incidentes.

Pero si condenables son los hechos recientes de Mar de Plata, en la misma balanza hay que colocar las declaraciones del presidente de la Federación Argentina de Boxeo (FAB), Osvaldo Bisbal. Podrían ser risibles si no fuera por la gravedad de los sucesos.

“No hay a quien sancionar”, dijo Bisbal al diario Clarín. “¿Al boxeador? ¿Al promotor? Ellos cumplieron con todo y el estadio Once Unidos no tiene nada que ver. En el estadio todo estaba bien y nos reímos de las sanciones de los organismos internacionales. No tienen ningún tipo de facultad para hacerlo”.

En verdad, no salgo de mi asombro. Porque tampoco el señor Bisbal observó motivos para sancionar a Lazarte, quien olvidó que era un “mosquito” y mordió a su rival en varias oportunidades y hasta tuvo la osadía de amenazar al árbitro Claudio.

Prepotencia extrema. Estupidez sin límites. Cualquier dirigente que se respete hubiera iniciado una investigación a fondo y no dudo que la decencia también hubiera conducido a la renuncia. Pero Bisbal no pertenece a ninguno de esos grupos. Se cree un ser superior. Intocable.

El inspector del combate, Anibal Miramontes, miembro de la Federación Internacional (FIB), expresó que sin dudas “habrá sanciones muy severas”, aunque señaló que se trataba de un grupo de “barrabravas”.

Bisbal en su ceguera quizás olvida que la FAB está afiliada a la FIB, al Consejo Mundial de Boxeo (CMB), a la Asociación Mundial (AMB) y la Organización Mundial (OMB), además de la AIBA en el plano amateur.

El CMB le envió el indispensable mensaje al indolente Bisbal.

El Consejo “le exige a las autoridades locales tomar las acciones correspondientes para castigar a esa bandada de criminales”, dijo el CMB en un comunicado. “La responsabilidad debe caer en quien haya tenido la obligación de asegurar que existiera seguridad y policía para prevenir algo así”.

¿Seguirá Bisbal empecinado en no depurar responsabilidades y castigar a los culpables? Evidentemente está aferrado a que no existe ningún “responsable”. Pero para mí si hay un indiscutible irresponsable: !!!Osvaldo Bisbal!!!

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