El boxeo es un deporte de combate y todo aquello que huela a bronca suele gustarle al público. Por eso son tan comunes, desde la era de Mohamed Ali, las bravuconerías previas a las peleas. Pero Saúl “Canelo” Álvarez (39-0-1, 29 KOs) parece ser la excepción de la regla al afirmar que su próximo rival Shane “Sugar” Mosley (46-7-1, 39 KOs) es un boxeador extraordinario. Aunque, para serles sincero, en esta historia parece haber gato encerrado.

“Va a ser una pelea complicada porque Mosley es un peleador de 5 estrellas y me siento muy contento por enfrentarlo. ¿Qué se puede decir de Mosley? Es un gran peleador y estamos motivados”, sorprendió el joven peleador de 21 años que así rompió estereotipos de cara a la pelea que efectuará el 5 de mayo en el MGM Grand Hotel de Las Vegas y forma parte de la cartelera en la cual el plato fuerte es el choque Mayweather-Cotto.

La declaración de Álvarez despierta la duda de este redactor acostumbrado a reportar los reiterados improperios que se lanzan los contendientes que, más que sentirlos, obedecen a una estrategia de marketing, pues hay que “promocionar” el producto para venderlo.

Pero en el caso del Canelo ese arranque de benevolencia hacia la figura de Mosley resulta muy sospechoso, toda vez que al atleta tapatío le han acusado de labrarse una reputación a costa de estelares de capa caída. No hay que ser muy perspicaz para notar que el Sugar responde a ese perfil.

“Mosley ya dejó atrás su mejor momento, pero es un peleador que todavía tiene mucho que dar. Es un peleador fuerte que a pesar de su edad ha sabido cuidarse, es un peleador como hay pocos, como Hopkins, como Juan Manuel Márquez, de mucha edad pero que todavía siguen fuertes. Haremos la mejor pelea para ganarle”, reconoció para no perder credibilidad.

A sabiendas de por dónde andan los comentarios indicó que su prioridad había sido pelear contra el estadounidense Floyd Mayweather, pero éste prefirió concertar con el boricua Miguel Cotto.

“Estuve muy, pero muy cerca de concretar la pelea con Mayweather, tan es así, que viajé a Los Ángeles a reunirme con Óscar De La Hoya con la idea de cerrar las negociaciones, pero lamentablemente me informó Óscar que ese mismo fin de semana Mayweather se decidió por Miguel Cotto, y ni modo, ya será para otra ocasión. En este momento Floyd está en la cúspide del boxeo, y él decide con quién pelea. Nos decepcionamos un poco por eso, pero estoy seguro que esa pelea se dará pronto”, dijo quitándose responsabilidad.

Apuntaló su supuesta inocencia al añadir que después de Mayweather, James Kirkland tenía preferencias. Sin embargo, Óscar De La Hoya le comentó que le convenía más Mosley, pues él está para los mejores y es cuestión de tiempo que se los pongan enfrente.

Especulaciones aparte, el monarca exponente ligero mediano (154 libras) del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) merece el beneficio de la duda, porque ser campeón no es tan sencillo como algunos suponen. Además, sería una imprudencia minimizar la figura de Mosley que aventaja en experiencia a su adversario que apenas tenía tres años cuando él inició su camino profesional (1993).

El Canelo lo sabe y por eso inició a todo tren su preparación en su natal Guadalajara y luego, en la primera semana de marzo, se trasladara a la californiana Big Bear para continuar el entrenamiento en la altura de la montaña del condado de San Bernardino porque no quiere sorpresas ante el viejito Mosley, un púgil de gran asimilación que nunca ha podido ser noqueado.

“Yo me voy a preparar al cien por ciento, porque hay veces que vas con la mentalidad de noquear y no haces tu trabajo como debe de ser arriba del ring, voy a estar listo para lo que sea, obviamente si se da el nocaut mucho mejor”, concluyó el Canelo que gane o pierda el 5 de mayo seguirá siendo cuestionado hasta que realmente enfrente a los “pesos pesados” de su división.

Esperemos a ese día y luego comparemos las declaraciones. Solo entonces conoceremos si el Canelo, a la hora de hablar de sus contricantes, es realmente la excepción que confirma la regla.

Comenta sobre este articulo