El boxeador japonés Toshiaki Nishioka semeja una bomba de tiempo cuyo talento ha estallado justo cuando muchos empiezan a declinar. A los 35 años de edad, el zurdo nipón conocido como el “Speed King”o el “Monster Left” parece estar en la cúspide de su carrera entre los encordados y resulta un temible rival para cualquiera, incluido el pluricampeón filipino Nonito Donaire, quien lo tiene en la mira para su próximo combate.

Nacido el 25 de julio de 1976, el actual campeón súper gallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) está en capacidad de movilizar respetables bolsas de dinero y no por gusto figura como posible rival de Donaire, uno de los más reconocidos púgiles del momento, quien pretende unificar su faja de la categoría Super Gallo, versión de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) con la que ostenta Nishioka.

El japonés acumula una racha de 17 victorias consecutivas, la última por decisión unánime a costa del mexicano Rafael Márquez, el 1 de octubre de 2011, en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada, en la que estaba en juego su corona del CMB.

Con una hoja de servicios que registra 39 victorias, 4 derrotas y tres empates (24 KO’s), Nishioka no conoce la derrota desde el 6 de marzo de 2004, cuando su “bestia negra”, el tailandés Veeraphol Nakonluang-Promotion, le venció por veredicto total de los oficiales.

Veeraphol es el único que se da el lujo de ostentar un balance claramente favorable de dos triunfos e igual cantidad de empates contra Nishioka, a quien muchos expertos consideran una amenaza para el reinado del filipino Donaire.

La edad, lejos de un obstáculo, parece ser el factor en el que se basa la consolidación de Nishioka como boxeador. Sus 35 años le garantizan una anatomía que le permite hacer el peso requerido sin sufrir los rigores de un entrenamiento extremo, ni la necesidad de fórmulas artificiales, que siempre dejan nefastas secuelas, porque es un súper gallo natural.

Y en ese peso va a resultar muy difícil para cualquier contrincante vencerle. Es rápido, posee una mano izquierda temible, y no es de los que se “arruga cuando la candela es brava”, y eso lo demostró en sus dos últimos combates ante el argentino Mauricio Javier Muñoz y el mexicano Rafael Márquez, dos fogosos fajadores que ni piden ni otorgan tregua entre las 12 cuerdas.

Con esos atributos, la bomba Nishioka no va a resultar un manjar para nadie, aunque el posible rival se nombre Nonito Donaire y tenga el aval de estar considerado entre los cinco mejores boxeadores profesionales del mundo, libra por libra.

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