Leo en un cable de la prestigiosa cadena Univisión que el ex campeón mundial supermosca Tomás “El Gusano” Rojas subirá al ring contra el filipino Dayer “Duro de Matar” Gabutan, el próximo 25 de febrero en busca del título gallo de la Organización Mundial (OMB) o de la Federación Internacional (FIB).

Vuelvo a leerlo. Y me quedo estupefacto. ¿Será que la agradable locura provocada por el chinito Jeremy Lin (lo llaman LIN-sanity) con los New York Knicks en la prestigiosa NBA se extendió al boxeo en forma negativa?

Rojas 37-13-1, 25 KOs) confesó en diciembre pasado ser un vil GUSANO. Sí, con mayúsculas, porque su actuación es idéntica a la del animal de cuerpo alargado, cilíndrico, blando, sin esqueleto, ni extremidades, que se desplaza contrayendo y estirando el cuerpo, definición que aparece en cualquier diccionario castellano.

El GUSANO Rojas aseguró que se había arrastrado hasta lo más vil y pecaminoso del deporte, al vender su prestigio y su alma por 10.000 dólares. ¿Podrá todo el dinero del mundo comprar honestidad, decencia y vergüenza?

Estoy chapado a la antigua y me cuesta mucho digerir noticias de ese tipo. Es más, me provocan revoltura en el estómago. Otros han pagado con una suspensión de por vida el engaño, la venta de partidos y de peleas de boxeo. Uno de los más ilustres casos es el del beisbolista Pete Rose, rey de los indiscutibles en el béisbol estadounidense, y a quien por hacer apuestas en los choque que tomaba parte, no le permiten el ingreso al nicho de los inmortales en la localidad de Cooperstown, donde radica el Salón de la Fama. Ejemplar medida para cortar por lo sano el fraude.

¿Cuándo ocurrió el penoso hecho? Según la propia declaración de Rojas, se dejó caer en el sexto asalto en el pleito con el también mexicano Jorge “Travieso” Arce en la disputa del título latino del Consejo Mundial el 16 de septiembre de 2007 en el Hard Rock Hotel and Casino, de Las Vegas, Nevada.

El video del combate (que se puede ver a través de Youtube en Internet) es prueba irrefutable de la desvergüenza del GUSANO. Ganaba con facilidad. Y sus golpes, con ambas manos, no le permitían al Travieso entrar en la guardia. Los comentaristas reseñaban que llevaba cómoda ventaja. Más alto. Más combinativo. Sus golpes eran dardos incesantes a la anatomía de Arce.

Entonces llegó un gancho de izquierda de Arce y el GUSANO puso su rodilla izquierda en la lona. Y dejó que el árbitro casi hiciera la cuenta completa. Algún atisbo de respeto por el público lo hizo levantarse. Corrió hacia la esquina como si fuera el recordista mundial jamaiquino de 100 y 200 metros Usain Bolt. Ni rastro de sentirse el golpe de Arce.

El tercer hombre del ring fue hasta allí. Le frotó ambos guantes pensando que el pleito continuaría por más tiempo. Pero con un par de dudosos golpes de Arce se dejó caer nuevamente y el combate concluyó ante el asombro de los presentes y de los locutores del programa: “Todo el mundo está sorprendido, era el peor momento del Travieso en la pelea”, aseguraron en la transmisión.

El GUSANO despejó el 7 de diciembre de 2011 todas la dudas de aquella “sorpresa” ocurrida cuatro años y tres meses atrás.

“Me dieron 100.000 pesos (mexicanos) y acepté”, dijo con absoluto cinismo. “El día del pesaje se me acercó el promotor y me dijo que me tenía que caer en el sexto que habían cambiado los planes de que lo noqueaba antes no había problemas”.

Sin el más mínimo pudor continuó el putrefacto relato: “La verdad, yo le pude haber ganado fácilmente al Travieso. No sabe boxear, todo lo que me metía lo conectaba, pero el trato ya esta hecho. El primer trato era que si yo lo podía noquear en los primeros seis round no había bronca, pero ya pasados los seis asaltos tenía que dejarme caer y perder”.

¡Puaf!, Hasta escribir esta sarta de inmoralidades revuelve las bilis de cualquiera.

“Era una pelea importante para mí, que me daría a conocer, enfrentaría a una estrella del box en México y además era en Las Vegas, me interesaba la visa (para entrar a Estados Unidos)”.

El Consejo Mundial de Boxeo, a través de su presidente José Sulaimán, expresó hace pocos días que Tomás GUSANO Rojas estaría suspendido a nivel mundial hasta que se aclare el triste hecho.

“Es uno de los episodios más graves que me ha tocado vivir”, precisó Sulaimán en una nota pública. “Aún tenemos que investigar y hablar con él. Faltó a una audiencia que tenía con nosotros para explicar el porqué de sus declaraciones”.

Culpable y confeso. Vendió la pelea (también su alma al diablo), no asistió a una audiencia, está suspendido por el CMB y todavía tiene programado un combate el 25 de febrero. Ojalá esta nota la haya hecho en una noche de pesadilla y me despierte con la agradable noticia de que el GUSANO jamás pisará un ring de boxeo.

Miles de púgiles de vergüenza y el respetable público lo merecen. ¿No creen?

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