Por regla general las primeras veces dejan huellas imborrables. A veces son recordadas con alegría y otras con tristeza. Pero el mexicano Antonio de Marco (26-2-1, 19 KOs) tiene muy claro con que estado de ánimo quiere salir el 17 de marzo de Los Mochis, Sinaloa, escenario de su primera defensa del título ligero (135 libras) del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

A él no le vale otra que ganar y convencer frente a su compatriota Miguel Román (37-9-0, 28 KOs) porque, además de estar en juego la faja que ganó ante el venezolano Jorge Linares el 15 de octubre pasado, peleará en su ciudad natal y bajo la mirada de sus cuates.

“Estamos trabajando desde que empezó el año y todo va conforme a lo planeado. Nos acaban de mencionar el jueves el nombre de mi rival y desde ese día empezamos a planear la estrategia para nulificar a un boxeador con el ritmo de pelea tan agresivo como “Mickey” Román. Vamos a llegar muy bien”, aseguró el monarca que lleva tres victorias en fila.

Mientras el sinaloense saldrá con la etiqueta de favorito, el retador tratará de reivindicarse pues cayó en su última presentación ante el dominicano Javier Fortuna (18-0-0, 13 KOs), en pleito celebrado el 16 de diciembre en el Mandalay Bay Resort de Las Vegas.

Y a falta de un mes para el combate ya se respira el ambiente. La víspera ambos contendientes subieron a la báscula para cumplimentar con el protocolo del CMB, que busca proteger la integridad física de los protagonistas de las peleas titulares.

El pesaje se realizó en presencia del comisionado de boxeo de la ciudad de Tijuana, Alejandro García, que certificó el pesaje. De Marco marcó 144 libras, peso que cumple para los rangos exigidos por la entidad cuando faltan alrededor de 28 días.

“No soy un peleador que tenga problemas con el peso. Casi siempre he llegado muy cómodo a las peleas, porque no me esfuerzo para marcar el límite de mi división. Ya he bajado en otras ocasiones nueve libras en un mes. No es algo fuera de lo normal. Creo que vamos a llegar en las mejores condiciones a mi primera defensa”, enfatizó el sinaloense de 26 años que realizó su primer combate profesional en 2004.

Aquel 21 de junio, fecha de su debut, salió de la discoteca Baby Rock de Tijuana con una gran sonrisa y a ritmo de disco. Siete años después intentará que esta nueva y exigente primera vez concluya como el manda y no como Román quiere.

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