El campeón mundial nicaragüense Román “Chocolatito” González (30-0-0, 25 KOs) se ha convertido en verdugo para los retadores mexicanos, quienes no parecen aprender la lección y le vuelven a desafiar. Ahora corresponde el turno a Raúl “Rayito” García (31-2-1, 19 KOs), que intentará el 17 de marzo arrebatarle el cinturón absoluto de la categoría minimosca, versión de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Será la primera presentación de ambos púgiles en 2012 y la novena pelea titular del nica en su corta carrera, quien por séptima ocasión (sexta de forma sucesiva) cruzará golpes contra un cuate en la máxima instancia; en todos los casos emergió victorioso.

El peleador, que le tiene tomada la medida a los aztecas, declaró sin pizca de remordimiento que “estoy contento porque voy a pelear nuevamente en México”.

“Quería hacer una defensa a finales de febrero, para después ir otra vez a México en marzo, pero no se pudo concretar nada. Lo bueno es que pelearé pronto y con un buen rival”, añadió el joven de 24 años que aprendió los secretos del boxeo en la academia Roger Deshon, bajo la mirada del ya fallecido tricampeón mundial Alexis Argüello.

La sede del combate será la ciudad balneario de Cancún. A pesar de que la historia le acompaña deberá apelar a todo su arsenal para detener al retador de 29 abriles, que apodan Rayito y está curtido en nueve batallas titulares. Estas fueron en el peso mínimo (105 libras) y ganó siete de ellas.

La jerarquía del oponente parece importarle poco a Arnulfo Obando, entrenador del portento nica, pues aseguró que su discípulo le gana a cualquiera y su preparación ha sido estupenda, además sus deseos de pelear son llamativos.

Quizás, y sin notarlo, Obando hizo una referencia indirecta a los deseos de Chocolatico por apagar el escándalo que se generó fuera del ring cuando su esposa le acusó de agresión física y psicológica.

Román lleva inactivo casi cinco meses y, más allá de especulaciones, resulta natural su impaciencia por visitar al encordado. Él lidió por última vez -al menos en el cuadrilátero- el 1ro de octubre ante Omar Soto (22-8-2, 15 KOs), a quien derrotó por nocaut en el segundo asalto.

Ese desenlace le permitió robustecer su reputación de intratable contra los mexicanos y preservar la faja minimosca que había obtenido en marzo al vencer al también azteca Manuel Vargas (30-9-1, 15 KOs).

Cuatro meses después hizo su primera defensa y le apagó la luz en el séptimo round a otro “chamaco”: Omar Salado (23-4-2, 14 KOs).

Semejantes méritos lo colocan como fuerte aspirante a ser el Boxeador del Año de la AMB, distinción que se hará pública en la Cena Anual de la entidad prevista para el 29 de febrero y a la que está invitado el pinolero.

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