Se avecina un día importante en la vida del boxeador cubano Yuriorkis Gamboa. Este próximo 14 de abril escalará al cuadrilátero en Las Vegas, esta vez para enfrentar quizás al oponente más difícil en su joven carrera profesional, donde aparece con récord de 21 victorias, entre ellas 16 conseguidas por fuera de combate y sin la sombra del revés. Su rival será el también invicto mexicoamericano Brandon Ríos, quien en 29 triunfos ha propinado 22 nocauts.

Otro hecho importante de ese día será que “El Ciclón de Guantánamo” contará por primera vez en su esquina con los servicios de uno de los mejores entrenadores de los últimos tiempos, el legendario Emmanuel Steward, quien entre sus campeones mundiales cuenta con una larga lista en la que aparecen Tomy Hearns, Oscar de la Hoya, Julio César Chávez, Lennox Lewis, Evander Holyfield, Michael Moorer, y Jermain Taylor, entre otros.

Gamboa es un boxeador inteligente, que sabe moverse muy bien sobre el ring, rápido de manos y piernas, aguerrido de principio a fin y con una formidable pegada que ha puesto a dormir a la mayoría de quienes ha enfrentado.

Ahora que cuenta con la filosofía de un Salón de la Fama que no improvisa y conoce qué debe hacer su pupilo en cada asalto, las cosas toman un cariz diferente y con toda seguridad debe apreciarse sobre el ring, porque a ello debe añadirse un elemento obvio: el cubano ha estado preparándose en todos los aspectos con su nuevo entrenador y es de suponer que llegue a la primavera listo para ofrecer el mejor combate de su vida.

En ocasiones padece el aguerrido boxeador de un defecto técnico que no ha podido superar totalmente aún: baja la guardia, y más de una vez le ha entrado cruzada alguna mano que lo sentó sobre el cuadrilátero, en espera de conteo de protección para reiniciar la batalla que más tarde le daría el triunfo. Si termina de corregir este problema, el margen de lucha por la victoria crecerá cada día más, y se hará más palpable la posibilidad de aspirar a seguir hilvanando éxitos que deben llevarlo a sostener combates con los mejores del mundo en su división.

Frente a este hombre con el que cruzará guantes en abril las cosas no serán iguales que en sus peleas anteriores. Ríos es un púgil que sabe pelear muy bien, que conoce al dedillo la técnica del buen gladiador para triunfar, amén de que es muy alto -5.8 de estatura- y con una buena pegada, apreciable en que sólo 7 de los 29 rivales que ha enfrentado han podido escapar del dolor de su pegada.

No habrá título en disputa. La pelea será en la división de las 135 libras. Ninguno de los dos cuenta ya con cinturón como campeón mundial, aunque ambos lo han sido y los han perdido sin escalar al ring siquiera, como es el caso de Ríos quien lo perdió por pasarse de peso. Al cubano por problemas técnicos le ocurrió lo mismo, así que se trata de un pleito que sólo busca dirimir quién es el mejor entre ellos y claro, cualquiera de los dos que sea, lo pondrá en condiciones de ir a buscar los títulos que ansían.

Cinturones que, por otra parte, en modo alguno sirven de mucho en ocasiones, como es el caso de este combate en el que la televisora estadounidense HBO está muy interesada, a sabiendas de la acogida que tiene por su público que quiere ver buenas peleas.

En fin que en un abrir y cerrar de ojos, Bob Arum, presidente de Top Rank y HBO, negociaron el “peleón” que dejará un buen dividendo económico para ambas partes y satisfecho seguramente a los púgiles que cogerán lo suyo y, no menos, a los fanáticos de fistiana que desde ya esperan por el duelo que no dudo concluya mucho antes del límite.

De lo que si no debe haber ninguna duda es de que será una gran batalla entre dos colosos del ring que no dan tregua, que van a buscar la pelea en corta o media distancia, donde los golpes llegan con más fuerza.

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