La Asociación Mundial de Boxeo (AMB) no es devota de los peleadores cubanos. Tampoco las otras entidades que regentan a nivel internacional este deporte. Pero al menos la AMB tuvo la decencia -o la obligación, ¡quién sabe!-, de invitar a Guillermo “El Chacal” Rigondeaux (9-0-0, 7 KOs) a la Cena Anual de Premiación a los mejores boxeadores del 2011.

La ceremonia se celebrará el 29 de febrero en el Hotel Intercontinental Miramar, ubicado en la Avenida Balboa de la ciudad de Panamá. Y allí convergerán campeones (por eso Rigo debe estar), promotores, entrenadores y managers miembros de la comunidad de la AMB.

Gilberto Jesús Mendoza, vicepresidente ejecutivo del organismo envió la invitación al estelar pugilista caribeño, que según algunas fuentes fiables ya viajó hacia la capital istmeña.

De esta manera la organización reconoce la calidad y el esfuerzo de su vigente monarca en la división supergallo (122 libras), distinción que le arrebató al estadounidense de ascendencia boricua Rico “Suavecito” Ramos (20-1-0, 11 KOs), el pasado 20 de enero en el Palms Casino Resorts de Las Vegas.

Enhorabuena a los reconocimientos; pero a esta altura de su carrera seguramente al Chacal poco le importan esas migajas, pues desea ganarse con sus puños la categoría de leyenda. Algo que logró en la versión amateur de esta disciplina, donde se le coloca a la altura de los tres iconos sagrados: el húngaro Lazlo Papp y los cubanos Teófilo Stevenson y Félix Savón.

En el mundo aficionado ganó todos los títulos auspiciados por la rectora Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA), incluidos dos cetros olímpicos: en Sydney 2000, cuando apenas tenía 19 años, y otro en Atenas 2004.

Pero para trascender en el profesionalismo dispone de poco tiempo. Ya rebasa los 31 años de edad y las peleas llegan a cuenta gotas, de hecho, en 2011 realizó un solo combate frente al irlandés Willy Casey, a quien despachó por nocaut en el mismo primer asalto.

¿Componenda de las distintas entidades? ¿Impericia de sus promotores? Creo que hay de todo un poco. Incluso me atrevo a asegurar que su estilo de pelea, que respeta el precepto esencial del boxeo: es el arte de dar y no recibir, no responde al patrón del boxeador fiero, que embiste aunque le cueste soberanas palizas, y que gusta a las televisoras.

Lo cierto y preocupante es que, por una causa u otra, el ascenso del cubano no ha tenido la progresión que merece alguien de tan exquisita técnica y que sobre el cuadrilátero pocos igualan.

Al menos sus manejadores y promotores informaron que están trabajando arduamente para conseguirle una pelea grande muy pronto. Tanto Marín como Boris Arencibia de Caribe Promotions, buscan un gran rival para el cubano en su primera defensa del título.

“Estamos buscando un rival de nombre y con calidad para Rigondeaux, ya aclaramos que llegamos para enfrentar a los mejores y eso es lo que haremos”, coincidieron los empresarios.

Ojalá se cumpla ese objetivo y el deseo del Chacal de cerrarle la boca al filipino Nonito Donaire (27-1-0, 18 KOs). “Quiero abrir todas las puertas posibles en el 2012. Quiero esa pelea ya, se lo pido a mis promotores y a los de Nonito”

“Veo que él habla y menciona rivales, pero no escucho mi nombre. Ahora que soy campeón en las 122 libras tiene que tomarme en cuenta. Esa es la pelea que yo quiero antes de que termine el año’’, dijo el hombre que solo necesitó nueve combates para ser campeón.

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