Esta vez el dominicano Joan “El Pequeño Tyson” Guzmán (32-0-1, 18 KOs) no tuvo problemas en la báscula. Ni tampoco para suministrarle una dosis fuerte de cloroformo al puertorriqueño Jesús Pabón (17-3-0, 12 KOs), quien sintió la poderosa pegada del quisqueyano a lo largo del pleito en la ciudad de Hollywood, en Florida. El desenlace: espectacular nocaut en el octavo asalto.

Ex monarca de las divisiones ligera y superligera, Guzmán combatió en esta última y se vio fuerte y con potencia en ambas manos. Sus golpes poco a poco fueron minando la resistencia de Pabón, un peleador guapo y con vergüenza sobre el ring, pero inferior en calidad al dominicano.

El adelanto de lo que ocurriría más tarde llegó en el mismo primer asalto, cuando una izquierda envió a la lona al boricua. Se levantó sin dificultades y recibió la indispensable cuenta protectora.

Confiado, exponiendo su rostro y con la guardia baja, Guzmán obligó al árbitro a una nueva intervención con fuerte golpe al cuerpo de su adversario en el tercero. Y también en el cuarto Pabón fue a la lona. Pero en cada ocasión regresó al fragor de la lucha sin rehuir el combate.

En el sexto Pabón fue penalizado con un punto por agarrar en forma reiterada y en el octavo recibió un izquierdazo que lo hizo caer completamente mareado y sin posibilidad de levantarse.

Momentos antes, Guzmán permitió que Pabón lo golpeara casi impunemente sobre las cuerdas, solo esquivando con movimientos de torso. Entonces se inició un violento intercambio entre ambos, en el que Guzmán pegó una zurda cortica al mentón, que hizo desplomarse a su rival por la cuenta definitiva.

Desde que Guzmán debutó como profesional con triunfo por KO en el segundo round frente a Juan Miguel Rivera el 23 de septiembre de 1997, en Phoenix, Arizona, los especialistas de boxeo señalaron que se trataba de un peleador con un gran futuro.

Pero a lo largo de su carrera ha tenido dificultades para conseguir el peso, ese enemigo oculto que ha puesto en duda su responsabilidad y entrega en los entrenamientos.

Así le ocurrió a Guzmán previo al combate frente al campeón Jorge Rodrigo Barrios por el título superpluma (130 libras) de la OMB. Ganó por decisión dividida, pero más tarde lo despojaron de la faja por sobrepasar el peso máximo permitido.

También en su enfrentamiento con Nate Campbell llegó con 3,5 libras por encima del límite, en pleito por la discusión de los títulos de los pesos ligeros AMB, IBF y OMB el 13 de septiembre de 2008. Sus esfuerzos por disminuir el sobrepeso obligaron a trasladarlo de urgencia a un hospital con deshidratación, además de tos con sangre.

Tres meses después logró conciliar con la báscula y se llevó el título ligero de la AMB frente a Ameth Díaz por fallo unánime.

Pasado casi un año, Guzmán discutió con el surafricano Ali Funeka la faja ligera de la IBF, que concluyó con empate mayoritario, después que dos jueces dieron igualdad y el otro voto favorable a Funeka.

Cinco meses más tarde, el “Pequeño Alí” y Funeka se vieron las caras nuevamente y Guzmán llegó con 144 libras, ¡nueve! por encima del tope permisible. El pleito lo ganó el dominicano por decisión dividida, pero el título quedó vacante por el incumplimiento en el pesaje.

Aunque después ascendió a los superligeros (140 libras) en busca de mayor tranquilidad, Guzmán marcó 144,5 libras frente a Jason Davis el 11 de diciembre de 2010 en el Mandalay Bay Resort y Casino de las Vegas.

Guzmán ganó por nocaut técnico en el segundo round, pero dio positivo a furosemida y fue suspendido ocho meses por la Comisión Atlética de Nevada, pues ese diurético está prohibido en aquel estado norteamericano. El resultado se cambio a “No contest”.

Tras permancer inactivo durante un año por la muerte de su madre, Guzmán regresó el noviembre pasado, cuando derrotó en el primer asalto a Florencio Castellano en su natal República Dominicana.

Comenta sobre este articulo