El entrenador cubano Pedro Luis Díaz trajo el orden al sistema de entrenamientos del puertorriqueño Miguel Cotto, quien previamente fue adiestrado a través de Internet por el estadounidense Emanuel Steward, miembro del Salón de la Fama del Boxeo Mundial y conductor de varios campeones del mundo, entre ellos, el estadounidense de origen mexicano Oscar de la Hoya, actual presidente de la promotora Golden Boy.

Díaz estará en la esquina de Cotto en su pelea con el estadounidense Floyd Mayweather, pactada el 5 de mayo próximo en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada.

Mientras el bien cotizado Steward coordinó desde la distancia la preparación del púgil de la Isla del Encanto, el cubano saca provecho “in situ” a su vasta experiencia como miembro del equipo de entrenadores de la selección amateur de Cuba, varias veces ganadora en los campeonatos del mundo y número uno en los Juegos Olímpicos de Munich-72, Moscú-80, Barcelona-92, Atlanta-96, Sydney-2000 y Atenas 2004.

Con la contratación del cubano (por una cifra que oscila entre 30 y 50 mil dólares anuales), se puso orden a la anarquía que reinaba en el campamento del pugilista de Puerto Rico, una consideración que de ninguna manera desconoce el carácter disciplinado de Cotto y la seriedad de quienes forman parte de su equipo de trabajo.

Steward devengaba un salario de 250 mil dólares por su tarea, y nadie cuestiona tal desembolso, pero era necesaria su presencia física, opinan analistas, un hecho que está garantizado con el cubano Díaz.

Cotto (37-2-0, 30 KO’s) defenderá ante el invicto Mayweather (42-0-0, 26 KO’s) su faja mundial de las 154 libras, versión de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), y desde bien temprano su adiestrador Díaz diseña la estrategia para que su discípulo pueda descifrar el escurridizo estilo del estadounidense, un maestro entre los encordados que está considerado entre los dos mejores boxeadores profesionales libra por libra.

“Para nadie resulta un secreto que no habría que cambiar muchas cosas en la forma de boxear de Cotto, con respecto a su más reciente pelea, con el mexicano Antonio Margarito” (en el Madison Square Garden, de Nueva York, el 3 de diciembre del pasado año), ha declarado Díaz.

El cubano saltó del anonimato a la fama en el mundillo del pugilismo rentado tras asumir la preparación de Cotto para su revancha con Margarito en Nueva York.

Ese 3 de diciembre de 2011, el boricua vengó la amarga derrota por nocaut técnico (11 asaltos) sufrida ante el mexicano el 26 de julio de 2008 en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada. Aquel revés puso fin al invicto de Cotto, quien había permanecido imbatible en 32 presentaciones.

Mientras que muchos analistas consideran fundamental el trabajo del cubano Díaz en aras del desquite del puertorriqueño, otros minimizan su labor, al considerar que no hubo muchas diferencias en ambos combates Cotto-Margarito.

Pero en realidad si existieron variaciones evidentes.

La primera vez, después de estar dominando el pleito, el boricua flaqueó en las postrimerías, algo que no ocurrió en la segunda oportunidad, porque según los partidarios de Díaz, se garantizó un sistema de preparación integral para la pelea muy superior al que Cotto aplicó en el primer pleito. Para otros, simplemente Margarito estuvo limitado en Nueva York tras una delicada operación en el ojo derecho.

En sentido general, todo parece indicar que el boricua obtuvo ganancia neta con el cambio. Un desembolso mucho menor y un resultado añorado: el desquite contra el aguerrido boxeador mexicano.

Además, no hay dudas de que como bien dice el refrán: “el ojo del amo engorda al caballo”. Y el entrenador Díaz, fiel a esa máxima, ya recogió los frutos que antes le fueron esquivos al famoso Steward ante un oponente como el mexicano Margarito.

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